TOMA NOTA
Consejos fáciles para almacenar tus frutas y verduras según su tipo, lo que debes dejar fuera de la nevera y lo que realmente merece frío. Los trucos definitivos para que tus alimentos duren más y mantengan mejor su gusto.
Conservar frutas y verduras puede parecer sencillo, pero no todos los alimentos frescos necesitan ir a la nevera. De hecho, guardar algunos en el frigorífico puede afectar negativamente a su sabor, textura o incluso acelerar su deterioro.
Los componentes de los tomates, patatas o plátanos no suelen beneficiarse del frío, mientras que otras, como fresas o ensaladas, sí duran más dentro del refrigerador. Esta información se ha viralizado recientemente en TikTok de la mano del creador David Cespedes, y tiene cierta base en recomendaciones de conservación de alimentos.
Aquí te explicamos cómo organizar tus frutas y verduras para que rindan más, mantengan mejor su sabor y no terminen en la basura.
Hay varios alimentos que no necesitan frío y que de hecho se conservan mejor a temperatura ambiente:
Este tipo de alimentos no necesitan el frío para retrasar su maduración cuando todavía están enteros o sin cortar, y mantenerlos fuera ayuda a preservar su textura y sabor natural.
Hay frutas y verduras que sí se benefician del frío, especialmente si son delicadas o si quieres alargar su vida útil:
En general, el frío ralentiza el crecimiento de bacterias y la maduración, lo que ayuda a conservar los alimentos por más tiempo. Pero no todo es refrigerar: la forma de guardar también importa.
La diferencia principal radica en cómo cada alimento responde a la temperatura y al proceso de maduración. Muchos vegetales y frutas producen el gas etileno, que acelera la maduración. Guardarlos a temperatura ambiente deja que sigan su proceso natural sin que el frío interfiera en su textura o sabor.
Otros, con alto contenido de agua o con estructuras más delicadas, como las fresas o las hojas verdes, se marchitan y deterioran más rápido fuera del refrigerador. El frío reduce la actividad microbiana y la velocidad de deterioro, pero si se aplica en alimentos que no están diseñados para frío, puede alterar su textura, como ocurre con los tomates.
Además de saber qué va dentro o fuera, hay otros trucos útiles:
Conservar frutas y verduras correctamente no es cuestión de siempre refrigerar todo, sino de conocer cómo reaccionan cada una ante el frío o temperatura ambiente.
Algunas, como tomates, patatas, cebollas o plátanos, rinden mejor fuera del frigorífico, mientras que otras más delicadas y las que ya están cortadas aguantan más en la nevera. Aplicar estos trucos puede ayudarte a disfrutar de mejor sabor y textura y a evitar desperdiciar comida en casa.