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Los tratamientos que tu médico estético no te recomienda hacer este verano (y por qué)

La medicina estética no entiende de estaciones, sino de planificación. El verano no obliga a detener los tratamientos; simplemente invita a escoger aquellos que mejor se adaptan a esta época del año y a reservar otros para cuando la piel pueda recuperarse en mejores condiciones.

Si nos sigues en redes, ya has visto el vídeo: tratamientos de verano, sí o no, en formato rápido. Pero detrás de cada "sí" y cada "no" hay una razón médica concreta, y merece la pena entenderla. Porque en medicina estética, elegir el momento adecuado para un tratamiento puede ser tan importante como elegir el tratamiento en sí.

En consulta, esta es una de las preguntas que más se repiten estos meses: ¿qué tratamientos puedo hacerme ahora y cuáles es mejor esperar? La respuesta no depende únicamente del sol y, entender por qué, cambia por completo la forma de planificar los tratamientos a lo largo del año.

El verdadero enemigo no es solo el sol

Cuando pensamos en por qué ciertos tratamientos no se recomiendan en verano, solemos pensar únicamente en la exposición solar. Sin embargo, las altas temperaturas también desempeñan un papel importante. El calor puede favorecer la inflamación, alterar el proceso de recuperación y, en personas predispuestas, aumentar el riesgo de pigmentaciones.

No se trata de contraindicaciones absolutas, se trata de no poner obstáculos innecesarios entre el tratamiento y el resultado que buscamos.

Médico estético examinando una paciente para un tratamiento | Magnific

Lo que sí tiene luz verde este verano

Hay tratamientos que pueden realizarse durante el verano sin problema, siempre que se acompañen de una fotoprotección rigurosa y se sigan las recomendaciones médicas.

La toxina botulínica y los rellenos de ácido hialurónico, una vez resuelta la inflamación inicial, no suelen verse condicionados por una exposición solar moderada. Los polinucleótidos y los skinboosters, orientados a mejorar la hidratación y la calidad de la piel, también son una buena opción durante esta época.

A ellos se suman tratamientos como el HIFU, que actúa en planos profundos sin lesionar la superficie de la piel, y la terapia LED, que incluso puede favorecer la recuperación y mejorar la función barrera cutánea. En cualquier caso, si se prevé una exposición solar intensa o unas vacaciones inmediatas, siempre es recomendable valorar con el médico si conviene adelantar o posponer el tratamiento unos días para favorecer una recuperación óptima.

Lo que conviene dejar para el otoño

Otros procedimientos obtienen mejores resultados cuando las temperaturas descienden y la exposición solar es menor.

Los bioestimuladores de colágeno a base de ácido poli-L-láctico pueden realizarse durante todo el año en pacientes seleccionados, pero muchos especialistas prefieren programarlos en épocas con menor exposición solar, cuando resulta más sencillo controlar la inflamación y el proceso de recuperación.

El microneedling, especialmente cuando se trabaja a mayor profundidad, genera microlesiones controladas que aumentan el riesgo de hiperpigmentación si la piel recibe radiación ultravioleta durante la recuperación.

Lo mismo ocurre con la luz pulsada intensa (IPL) y los láseres ablativos de CO₂, diseñados precisamente para tratar manchas, daño solar y fotoenvejecimiento. Realizarlos cuando la piel va a exponerse al sol aumenta el riesgo de complicaciones y puede comprometer el resultado. Siempre que sea posible, es preferible planificarlos para el otoño.

Esperar no significa renunciar al tratamiento; significa darle las mejores condiciones para que funcione.

Mujer en una sesión de microneedling | Magnific

El error clásico: aprovechar las vacaciones para operarse

Rinoplastia, blefaroplastia o liposucción. Muchas personas piensan que el verano es el momento ideal para recuperarse de una cirugía porque disponen de más tiempo libre. Sin embargo, desde el punto de vista médico, suele ocurrir lo contrario.

El calor puede incrementar la inflamación, hacer más incómodo el postoperatorio y favorecer alteraciones de la cicatrización o de la pigmentación. Una recuperación que en meses fríos suele evolucionar con normalidad puede resultar mucho más lenta durante los meses más calurosos.

Una excepción que conviene recordar

Todo lo anterior debe individualizarse. No es lo mismo una persona que pasa el verano navegando o tomando el sol a diario que alguien que trabaja en interiores, evita la exposición solar y mantiene una fotoprotección estricta. En medicina estética no tratamos estaciones del año, tratamos personas.

Porque, igual que no todas las plantas se siembran en la misma estación, la piel también tiene sus tiempos. Respetarlos es, muchas veces, la mejor forma de conseguir el resultado que buscamos.