CUIDADO DE LA PIEL
Los tratamientos médico-estéticos también tienen su calendario. Antes de las vacaciones, conviene elegir los que refuerzan y preparan la piel, no los que la exponen o requieren recuperación prolongada. Te cuento cuáles conviene realizar ahora y cuáles hay que dejar para más adelante.
El verano pone a la piel en un entorno exigente: radiación UV, calor, cloro, sudor y humedad. Y además, es una época en la que, seamos honestos, es fácil saltarse la rutina cosmética y también cometer excesos: olvidamos el sérum, aplicamos mal el protector solar, y pasamos horas bajo el sol sin reparar en sus consecuencias.
Es por ello que hay tratamientos médico-estéticos que nos ayudan a preparar la piel para este contexto, fortaleciendo su función barrera, previniendo daños y mejorando su capacidad de recuperación. Aquí te contamos cuáles sí convienen antes de las vacaciones, y cuáles es mejor dejar para otro momento.
1. Neuromoduladores
Además de suavizar arrugas, ayudan a reducir la gesticulación excesiva provocada por el sol, como fruncir el ceño o entrecerrar los ojos, previniendo la aparición de nuevas líneas de expresión.
2. Hidratación con ácido hialurónico no reticulado
Con el calor, la piel pierde agua y se vuelve más vulnerable. Este tipo de tratamiento mejora la elasticidad, refuerza la función barrera y prepara la piel para tolerar mejor el verano.
3. Limpiezas profundas o hydrafacial
Ideal como paso final antes de irse. Estos procedimientos limpian en profundidad, regulan el sebo y dejan la piel más equilibrada. Una piel en estas condiciones tolera mejor la radiación solar y tiene menos riesgo de mancharse.
No todos los tratamientos están indicados en todas las épocas del año, ten en cuenta los siguientes para no realizarlos antes de las vacaciones.
1. Rellenos dérmicos (labios, pómulos, mentón)
Aunque son tratamientos seguros, aplicarlos justo antes de viajar no es lo más recomendable. Existe riesgo de hematomas e inflamación que pueden tardar varios días en resolverse. Y en el contexto de un viaje largo en avión, la retención de líquidos puede acentuar el edema, sobre todo en productos a base de ácido hialurónico, que atrae agua.
Además, si surge alguna complicación, estar lejos del profesional que realizó el tratamiento puede dificultar una atención rápida.
Lo ideal sería realizarlos con al menos dos semanas de margen antes del viaje.
2. Peelings medios o profundos
Aunque eficaces para renovar la piel, este tipo de peelings aumentan la sensibilidad solar y el riesgo de pigmentación postinflamatoria, incluso con fotoprotección adecuada.
Lo mejor sería reservarlos para otoño o invierno.
3. Láser fraccionado, CO₂, IPL o tecnologías ablativas
Generan inflamación térmica controlada que requiere una recuperación en ambiente protegido. En verano, realizar estos procedimientos puede suponer un riesgo claro de manchas, enrojecimiento prolongado o resultados irregulares.
Están contraindicados si no puedes evitar totalmente la exposición al sol después.
Neuromoduladores, hidratación y limpiezas profundas son opciones seguras y eficaces. En cambio, los tratamientos más invasivos o con riesgo de inflamación deben posponerse. Planificar con criterio es el mejor tratamiento preventivo. Y cuando se trata de vacaciones, más vale llegar con la piel equilibrada… que pasar el viaje buscando cómo repararla.