POTENCIAR LA BELLEZA NATURAL
El dermatólogo Antonio José Fustes Morales explica por dónde empezar en medicina estética, qué tratamientos elegir según la edad y cómo mantener resultados naturales y duraderos respetando la esencia de cada paciente.
La medicina estética ha evolucionado. Ya no se trata de transformar radicalmente la apariencia, sino de potenciar lo mejor de cada persona respetando su esencia. Hoy, los tratamientos se conciben como un aliado para cuidar la piel, prevenir el envejecimiento y mantener un aspecto saludable, todo ello con técnicas mínimamente invasivas.
El primer paso, sin embargo, suele despertar muchas dudas: ¿qué tratamiento elegir? ¿cómo serán los resultados? ¿cada cuánto hay que repetirlo? Para resolverlas, el dermatólogo y médico estético Antonio José Fustes Morales, de Clínicas Dorsia, comparte algunas claves para quienes quieren atreverse a dar el salto.
El tratamiento adecuado depende en gran medida de la edad, el tipo de piel y los objetivos de cada paciente:
"Cada persona tiene necesidades diferentes; la clave siempre es una valoración médica personalizada", subraya el Dr. Fustes.
En cuanto a las tecnologías usadas, no existe una clasificación estricta, pero sí tendencias: la radiofrecuencia es especialmente eficaz en pieles jóvenes, mientras que tecnologías como microagujas, láseres ablativos o HIFU resultan útiles para manchas, cicatrices o flacidez inicial en edades más avanzadas.
El cuidado en casa —con limpieza, cosmética adaptada y protección solar— es imprescindible, pero limitado. La medicina estética ofrece un nivel más profundo gracias a técnicas inyectables o aparatos médicos avanzados, que permiten resultados más visibles y duraderos.
No obstante, hay que tener en cuenta que los cambios no son inmediatos ni milagrosos: la medicina estética es un camino a medio y largo plazo. El plan se ajusta progresivamente, en función de los resultados y de la evolución de cada paciente.
La frecuencia varía según el procedimiento, las necesidades médicas y también el presupuesto. "Solemos comenzar por los tratamientos más visibles y después pasamos a los de mantenimiento", explica el Dr. Fustes.
En palabras del Dr. Fustes, lo esencial es evitar expectativas irreales y entender la medicina estética como un aliado del bienestar. No se trata de cambiar quiénes somos, sino de cuidar nuestra piel, prevenir los efectos del tiempo y sentirnos bien con nuestra imagen.