PASO DEL TIEMPO
Dime qué arruga tienes y te diré cómo tratarla
No todas las líneas del rostro aparecen por los mismos motivos ni se solucionan igual. Analizamos los cuatro tipos de arrugas más comunes y los tratamientos que de verdad funcionan para frenarlas según la medicina estética.
Mirarse al espejo y empezar a notar las primeras líneas de expresión es algo por lo que todas pasamos. Sin embargo, el gran error que solemos cometer es meter a todas las arrugas en el mismo saco. Pensamos que una buena crema hidratante o el sérum de moda lo van a solucionar todo, cuando la realidad es que cada marca de nuestro rostro tiene un origen (y una solución) completamente diferente.
A veces, una línea fina es solo el grito de socorro de una piel muerta de sed, mientras que los surcos más profundos delatan que el rostro está perdiendo sus "colchones" internos. "La arruga no es una entidad única. Detrás de cada una hay una causa concreta y, por tanto, una solución diferente", advierte la Dra. Andrea Marroquín, especialista en medicina estética de Clínica Menorca. Además, la experta insiste en que los tratamientos actuales no solo sirven para borrar lo que ya está marcado, sino que son la mejor herramienta preventiva para retrasar el envejecimiento.
Para acertar de verdad y no tirar el dinero, el secreto está en aprender a descifrar el mapa de nuestra propia cara.
Arrugas por deshidratación
Son las primeras en hacer acto de presencia y se manifiestan como pequeñas líneas finas, casi superficiales, sobre todo en zonas delicadas como el contorno de los ojos, las mejillas o alrededor de la boca. Aparecen cuando la piel pierde agua y se vuelve incapaz de retener la hidratación, perdiendo luz y elasticidad.
Para solucionarlas, la clave es nutrir desde el interior. En las consultas médicas se imponen tratamientos como la mesoterapia facial con vitaminas y ácido hialurónico, o el plasma rico en plaquetas (PRP), que activa la regeneración cutánea.
Sin embargo, los reyes actuales de la medicina regenerativa son los polinucleótidos. Como aclara la Dra. Marroquín, este compuesto no busca aportar volumen ni rellenar la cara, sino mejorar de forma drástica la calidad de la piel, su renovación celular y su flexibilidad. El resultado es un rostro jugoso y saludable sin alterar un ápice tus rasgos.
Arrugas de expresión
Son las arrugas dinámicas, las que aparecen en el tercio superior del rostro (frente, entrecejo y patas de gallo) debido a los miles de gestos que hacemos a diario, como sonreír o fruncir el ceño.
El tratamiento estrella en este caso son los neuromoduladores, cuya función es relajar de forma selectiva el músculo para suavizar la línea y evitar que se vuelva profunda con los años. Pese a los mitos que los rodean, la experta de Clínica Menorca es tajante: "No hay que temer su uso. No transforman la cara, la relajan". Es un procedimiento temporal, seguro y reversible que dura unos cuatro meses. Eso sí, la doctora advierte de que el verdadero riesgo es ponerse en manos inexpertas que apliquen dosis excesivas y resten naturalidad a la expresión.
No obstante, cabe destacar que se trata de unas arrugas que demuestran felicidad, ya que muchas aparecen por reír. Así pues, bienvenidas sean, ¿o no?
Pérdida de colágeno
A partir de los 25 años, la producción de colágeno disminuye y la piel empieza a perder su colchón natural, dando paso a la flacidez y a una pérdida evidente de densidad cutánea.
Para activar de nuevo el organismo, la Dra. Marroquín recurre a los estimuladores de colágeno, unos productos que hacen que el propio cuerpo genere nuevas fibras de sostén de manera gradual. Aunque sus efectos son muy naturales y duran entre 18 y 24 meses, la mejoría empieza a notarse al mes, ya que el tejido necesita tiempo para fabricar ese nuevo colágeno.
Respecto a las dudas sobre posibles complicaciones o la falta de un "antídoto" directo como ocurre con otros materiales, la especialista aporta tranquilidad: si se respeta el protocolo y se selecciona bien al paciente, no hay problemas. E incluso si surge alguna irregularidad, existen herramientas médicas como los masajes, el suero fisiológico o la tecnología Endolift para solucionarlo.
Pérdida de volumen
Con los años, el envejecimiento también afecta a las estructuras profundas del rostro: disminuye la grasa facial y los puntos de soporte caen. Todo esto se hace evidente con hundimientos visibles en pómulos, sienes, el surco nasogeniano o las líneas de marioneta.
Cuando el problema es la falta de volumen, la solución pasa por restaurar esos tejidos hundidos con ácido hialurónico reticulado. Al ser más denso y duradero (su efecto dura entre 6 y 18 meses), permite reponer las proporciones, redefinir los contornos caídos y devolver la armonía al rostro de forma inmediata y natural.
Noticias de Belleza
La clave definitiva: Lo habitual es que una misma persona combine diferentes tipos de arrugas, por lo que un diagnóstico personalizado es el único secreto real para dar en el clavo. Porque al fin y al cabo, cada arruga de nuestra cara cuenta una historia totalmente diferente.