CAMBIO DE ESTACIÓN
Durante el otoño, la melena sufre cambios naturales. Te contamos cómo distinguir entre una caída estacional normal y señales de alerta, qué cuidados aplicar para mantenerla sana y cuándo acudir a un especialista.
Con la llegada del otoño no solo notamos cómo cambian los colores de los árboles: nuestro cabello también pasa por su propio ciclo de transformación. Tras los meses de verano, la exposición al sol, la sal del mar, el cloro de las piscinas y el calor puede dejarlo más seco, quebradizo y con puntas abiertas.
Además, el cuero cabelludo se vuelve más sensible, lo que hace que la caída de pelo típica de la temporada se perciba aún más intensa. "El cabello puede perder calidad tras el verano y la caída estacional se nota especialmente en esta época", explica la Dra. Alba Gómez, directora de la unidad de medicina capilar de IMR.
No toda pérdida de cabello es motivo de alarma. La caída otoñal, conocida como efluvio telógeno, es un proceso temporal que suele durar entre mes y medio y tres meses. Aunque veamos más pelo en la ducha, el cepillo o la almohada, este se recupera de manera natural.
Sin embargo, la Dra. Gómez advierte que hay señales que requieren atención: "Si la caída se prolonga más de tres meses o afecta a zonas concretas, como las entradas, la coronilla o la raya, podría ser alopecia androgénica u otra patología capilar que necesita valoración profesional". A diferencia del efluvio estacional, la alopecia es progresiva y provoca pérdida de densidad y miniaturización del cabello.
Al igual que revisamos la piel y los lunares, cuidar el cabello también requiere control periódico, sobre todo si existen antecedentes familiares de alopecia. La tricoscopia digitalizada permite detectar cambios sutiles antes de que sean visibles. "Cuanto antes identifiquemos una alopecia, mejores serán los resultados de los tratamientos", afirma la especialista.
Aunque la caída estacional es temporal, existen estrategias para minimizar su impacto y favorecer la recuperación:
En casos de alopecia, además de estos cuidados, se recomienda tratamiento farmacológico, como minoxidil, o terapias médicas complementarias (plasma rico en plaquetas, mesoterapia capilar) para fortalecer los folículos y frenar la pérdida.
La caída de cabello no es solo un problema visual: también afecta la autoestima. Según la segunda edición de SkinData, seis de cada diez personas afirman que los problemas capilares impactan en su bienestar emocional. La caída estacional preocupa más a las mujeres, que son más conscientes del volumen y densidad de su melena, mientras que en hombres con predisposición a la alopecia, puede acelerar la pérdida de densidad existente.
En definitiva, entender la caída otoñal y cuidar la melena con la combinación adecuada de prevención, rutina cosmética y seguimiento médico permite mantener el cabello sano y evitar complicaciones.