UN GRAN PROBLEMA DEL MUNDO CONECTADO

Cibercontrol, más allá de la seguridad

"Tráfico de datos personales… Prácticas abusivas… Internet oculto… Hay muchas armas de Internet que sobrepasan los límites de la legalidad", confiesa un reputado informático que trabaja actualmente en una gran compañía de seguros.

Internet... Ese abismo de la información infinita que forma parte de nuestras vidas y que, a la vez, infunde un tremendo respeto a todos los usuarios, sea cual sea el uso que hacemos de él. Internet nos conoce, sabe nuestro número de DNI, nuestra dirección, sabe si vivimos solos o en pareja, si tenemos hijos… Conoce todas nuestras cuentas, desde las bancarias hasta las de correo electrónico.
Internet lo sabe todo. Y cuando hablo de "Internet" me refiero al infinito número de empresas, organizaciones y gobiernos que hay detrás de la red. Es aquí donde podemos hacer una reflexión sobre los ataques a la privacidad y acopio de informaciones que forman parte de la intimidad de las personas, algo ante lo que los ciudadanos están indefensos.

"En primer lugar, porque quienes deberían velar por proteger dichos derechos, los gobiernos, no sólo no están preparados para combatir el deterioro de la privacidad, sino que a menudo son los primeros en vulnerar y agredir esos derechos. Y, en segundo lugar, por una cuestión práctica, y es que como bien saben las personas que se preocupan por mantener su anonimato personal, la privacidad lamentablemente es cada día menos un derecho y más una técnica", sentencia Javier Flores, responsable del Servicio de Estudios y Análisis de la Asociación Europea de Inversores Profesionales (Asinver).
Tráfico de datos

Internet abre la puerta cada día a millones de hackers que trafican a sus anchas con datos de usuarios de la Red. No hay nadie que se resista a las garras de estos profesionales. Muy sonado fue el caso de Abraham Abdallah, neoyorquino de 32 años, que en 2001 logró hacerse, a través de los ordenadores de una biblioteca, con los números de tarjetas de crédito y Seguridad Social, dirección, teléfono e inversiones bursátiles de personalidades tan relevantes como el cineasta Steven Spielberg, el político y dirigente empresarial Ross Perot, o el multimillonario estadounidense Ted Turner, entre otros.

Tal es el control de la red sobre los usuarios que Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, en sus siglas en inglés), afirmó recientemente que no usa iPhone porque teme ser vigilado. Snowden destapó en 2013 una trama de espionaje en el Gobierno de Barack Obama, que habría pirateado masivamente redes de ordenadores de varios países para interferir en negocios de seguridad en Europa, OrienteMedio, América Latina y Asia.

"La NSA ha introducido software espía en aplicaciones como Angry Birds"

"La NSA opera programas secretos de vigilancia masiva como PRISM. Para poder vigilar a las personas han introducido software espía en aplicaciones como Angry Birds -un juego que tiene a un pájaro como protagonista-, ha roto la seguridad de sistemas operativos como iOS o Android, espía los correos de Hotmail o Gmail y ha infectado cientos de miles de redes", asegura Miguel Planas, consejero delegado de Necsia IT Consulting, consultora tecnológica especializada en Seguridad de la Información.

El mayor riesgo en el cibercontrol es la ausencia de fronteras. "Factores como la velocidad, la potencia y la capacidad de almacenamiento masivo -que suponen en sí mismos una seria amenaza a la intimidad y la privacidad-, se ven agravados cuando se facilita la comunicación entre terminales separados a miles de kilómetros sin ningún impedimento", explica Javier Flores.

Vacío legal
Internet, en su infinito poder, no tiene límites, y elude en muchas ocasiones la legalidad vigente en cuanto a la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) de carácter personal se refiere. ¿Es posible que controlen mis datos personales en cualquier parte del mundo? La respuesta es sí. Por algo tan simple como abrir el navegador y comprar cualquier producto, independientemente del origen del mismo. "Cualquier internauta español residente en nuestro país puede acceder a la red y contratar servicios con un banco holandés, gracias al acceso a Internet proporcionado por la filial alemana de un proveedor norteamericano, por ejemplo. Las fronteras estatales no existen en Internet y es ahí donde la transferencia internacional de datos personales plantea un problema crítico, ya que la exportación instantánea de los datos en la red pasa en un segundo de un país a otro con protección menor", detalla Flores. Y, lo que es peor, en esa misma operación de un segundo, puede difundirse ilegalmente por el resto del mundo cualquier dato de carácter privado, personal e intransferible, con una pérdida del derecho fundamental a la intimidad que abre la puerta al cibercrimen.

"El tráfico de datos en España está regulado por la LOPD. Esta ley no se aplica a servicios ampliamente utilizados tales como Gmail o Yahoo, los cuales se rigen por la regulación local donde se encuentran los datos que manejan. El hecho de que Internet sea global y las legislaciones locales hace que sea más costoso el control del tráfico de datos de usuarios", explica Miguel Planas.

"Podemos no tener una cuenta de redes sociales, podemos no usar la banca online, podemos no descargar aplicaciones, pero al final no podemos evitar que las operadoras triangulen nuestra posición por la señal de nuestros móviles", sentencia Dani Creus, analista de malware de Kaspersky Lab. "El progreso siempre es bueno pero el avance de la sociedad y la tecnología ha de hacerse con los ojos bien abiertos y con la seguridad siempre como prioridad. Por otro lado, y tan importante como quién tiene más datos, es el uso final que se le da a los mismos, quizás la parte más opaca", añade.

Lea este reportaje íntegro en la revista Dirigentes del mes de abril.

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