Barcelona
El doctor Fernando Salvador explica cómo evolucionó el paciente y aclara las diferencias entre las variantes asiáticas y americanas del hantavirus.
El Hospital Universitario Vall d’Hebron atendió en 2017 un grave caso de hantavirus en un joven que regresó de un viaje de cinco semanas por Nepal. El paciente, según explica el doctor Fernando Salvador, comenzó a presentar síntomas poco después de volver a España.
“El paciente explicaba que durante el viaje había estado en lugares donde había ratas y probablemente inhaló partículas procedentes de orina o excrementos de roedores infectados”, señala el especialista. Los primeros síntomas fueron inespecíficos: dolor óseo, malestar general y fiebre. Sin embargo, pocos días después empezó a sufrir sensación de ahogo y dificultad respiratoria.
Al acudir a urgencias, las pruebas revelaron infiltrados pulmonares y el joven entró rápidamente en insuficiencia respiratoria aguda, por lo que necesitó ingreso en la UCI durante cinco días para recibir oxigenación. Finalmente evolucionó favorablemente, pudo pasar a planta y recibió el alta médica.
Según el doctor Salvador, en este caso se trataba de la variante asiática del virus Puumala, que habitualmente provoca fiebre hemorrágica y afectación renal. Sin embargo, en este paciente la enfermedad se comportó de forma parecida a la variante americana, que es la que ha afectado a varios pasajeros del crucero MV Hondius, más agresiva y que afecta principalmente al pulmón.
“El hantavirus incluye diferentes variantes. Las americanas producen un síndrome cardiopulmonar con acumulación de líquido en los pulmones, una elevada mortalidad y es, además, la única en la que se ha demostrado transmisión entre personas”, explica.
El especialista lanza un mensaje de tranquilidad y recuerda que este virus se conoce desde hace años y que su transmisión “no tiene nada que ver con la facilidad de contagio del COVID”, ya que requiere un contacto mucho más estrecho.
Para diagnosticar la infección, los hospitales utilizan PCR en sangre y no frotis nasales. “Lo que hacemos es buscar directamente el ARN del virus en una muestra sanguínea. También puede realizarse una serología para detectar anticuerpos específicos”, concluye.
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