Parto
Cada año los policías viven cientos de momentos que se quedan grabados en su mente. Y es que en su trabajo puede ocurrir prácticamente de todo. Pero Marcos va a recordar lo que va de 2026 por una situación a la que tuvo que enfrentarse sin estar de servicio: ayudar a traer al mundo al bebé de un compañero
El lunes Marcos, un policía nacional de A Coruña, y su pareja, María, arrancaban la jornada pensando que tendrían por delante una semana normal, sin grandes sobresaltos. Pero pronto se dieron cuenta de que no sería así. Al llevar a su hija al colegio, a primera hora de la mañana, se encontraron con la mujer de un compañero de Marcos en avanzado estado de embarazo, y vieron que no tenía muy buena cara.
El agente, en día libre, llamó de inmediato a su compañero, que está trabajando en Madrid, para ofrecerse a ayudarles en lo que necesitasen. "Le vimos mala cara, así que pusimos a Javi, mi compañero en preaviso, le dijimos que nos llamasen para lo que necesitasen", nos explica Marcos.
Y la intuición no les falló... No tardaron en recibir su llamada. "A la hora, hora y media, estábamos mi pareja y yo en el gimnasio y nos llamó Lucía, la mujer de mi compañero, para decirnos que no podía ni moverse, que tenía mucho dolor. Y Javi intentaba llamar a urgencias, pero como esa llamada localiza por GPS le saltaba emergencias de Madrid. Así que le dije que no se preocupase que ya lo gestionaba yo. Fuimos lo más rápido que pudimos, y de camino fui llamando a la Policía, a los compañeros, por si había que tirar la puerta abajo, y al 061 para que mandase la UVI móvil".
Afortunadamente no hubo que tirar la puerta abajo: Lucía la había dejado abierta y eso facilitó la situación. Marcos y su pareja se encontraron a la embarazada en el suelo del baño, con mucho dolor, y se pusieron a ayudarla a dar a luz, sin poder esperar a que llegasen los médicos.
Él había recibido cursos de primeros auxilios como agente, pero no sobre partos. Pero, afortunadamente, hacía tan solo un año que había ayudado a su mujer en el parto de su segundo hijo, y tenía recientes los cursos de preparación a los que la había acompañado.
Juntos, manteniendo la calma en la medida de lo posible, ayudaron a Lucía, "que se portó como una leona", a traer al mundo al pequeño, y la acompañaron hasta que llegaron los sanitarios, y luego en el hospital hasta que llegó Javi, el orgulloso papá, que no puede estarles más agradecidos por su ayuda en un momento tan importante e inolvidable.
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