AGRESIÓN SEXUAL
El hombre ha sido condenado a 15 años de cárcel acusado de agredir sexualmente a su hijastra desde que tenía 11 años y dejarla embarazada a los 15. El testimonio de la víctima es escalofriante mientras que la madre se mantenía ajena a todo.
"Nunca pude tener una vida de adolescente": son las palabras de una joven que sufrió agresiones sexuales durante años por parte de su padrastro. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), ha confirmado la condena de 15 años para el hombre.
Ha sido acusado de agredir sexualmente a su hijastra desde que tenía 11 años, y posteriormente dejarla embarazada a los 15. Según el relato de la niña, aunque el acusado representaba la figura paterna, en privado desde los 9 años ya la trataba "como si fuera su pareja".
La primera vez que ocurrió una de estas demoledoras escenas fue en un coche: esa fue la primera agresión sexual. Al día siguiente la violó, y a partir de ese momento, cada vez que la madre se ausentaba, eran continuos los abusos y estaban en casa, incluso delante de sus hermanos pequeños.
Tras dejarla embarazada, tuvo que dar a luz en pésimas condiciones y solo con la ayuda del procesado lo que provocó que el bebé naciera con un 95% de discapacidad tras quedarse sin respiración durante 15 segundos. Ahora sufre parálisis cerebral como secuela y ha sido dada en adopción.
Tras esa dura situación, la joven ingresó en un centro de acogida, donde poco a poco fue revelando sus horribles vivencias. El encausado fue detenido el 10 de mayo de 2023 y desde entonces se encuentra en prisión preventiva, prorrogada en 2025 por dos años.
El acusado negó ante el tribunal que supiera que la niña estaba embarazada hasta el mismo día del parto, alegó que no existían pruebas directas contra él, puso en duda el relato de la víctima y se ofreció a exponer mensajes que "demostraban" que existía una relación sentimental entre ellos, algo a lo que se opuso la Sala. El TSJC sostiene que no tiene "dificultad alguna para atribuir a la joven plena credibilidad", pues no fue capaz de contar lo sucedido antes por miedo a represalias del agresor "hasta que logró abrirse con personas que podrían darle ayuda y entender lo que había sufrido desde la infancia".
De hecho, la joven justificó su silencio ante la amenaza de que la ingresarían a ella y a sus hermanos en un centro de acogida, algo que finalmente terminó ocurriendo. En un principio, cuando los policías acompañaron a la joven al hospital y le preguntaron por lo que había ocurrido, ésta tuvo una actitud muy reservada, diciendo que el padre del bebé era un joven de Fuerteventura que le había bloqueado del teléfono y las redes cuando supo que estaba embarazada.
El testimonio de la madre de la víctima ha sido calificado por el TSJC como "tan sorprendente como estremecedor" tras confesar que no sabía nada de estas agresiones sexuales, de las que se enteró cuando la hija estaba dando a luz, y entonces el acusado llegó a amenazarlos con matarlos a todos.
Sin embargo, la Sala considera que las declaraciones de la mujer incluyen "cierto reproche" hacia la menor, "como si la hiciera en parte culpable de las agresiones sufridas, lo que resulta francamente sórdido e increíble si no fuera dramático". Ésta en todo momento aseguró que nunca se llegó a dar cuenta de que su hija estaba embarazada, ni siquiera estando de nueve meses, y lo único que le llamó la atención fue que la menor mirase al hombre "un poco atravesado".
Según dice la madre, se enteró de que su pareja era el padre del bebé de la menor cuando salieron los resultados del ADN, los cuales apuntaban 700 millones de posibilidades de que éste fuese el progenitor. Él respondió que el informe estaba manipulado. Y esta actitud la ha mantenido hasta el último momento.
Durante el desarrollo de la vista, el condenado "reiteradas interrupciones, gesticulaciones inapropiadas y faltas de respeto" al tribunal porque no lo consideraba legítimo al no dejarle cambiar de abogado de oficio, por lo que fue desalojado en dos ocasiones dada su actitud "desafiante". El acusado "elevó el tono de voz, desobedeció las indicaciones del personal judicial y generó un ambiente de tensión incompatible con el normal desarrollo de la vista", recoge el alto tribunal en su fallo.
En cuanto a las contradicciones que la víctima pudo tener en su relato, la Sala los justifica con que durante años "estuvo guardando silencio, por lo que no es extraño que puedan haber ciertas variaciones", y que "es normal que situaciones que por ser tan desagradables o dolorosas se han intentado olvidar o al menos apartar de su memoria vayan surgiendo".
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