Pulseras telemáticas
La ministra de Igualdad ha precisado que "es un dispositivo mucho más fiable, menos manipulable y, por lo tanto, se incorporan también todos los mecanismos antivandálicos que van a permitir que sea mucho más seguro".
Una de las novedades de este martes llega en materia de violencia de género. Le decimos adiós a las pulseras telemáticas que tantos problemas han causado. Se van a cambiar por tobilleras.
La propia ministra de Igualdad, Ana Redondo, señala que las tobilleras son más fiables y más difíciles de quitar o manipular. Los nuevos dispositivos estarán compuestos de material antivandálico, con un cristal reforzado, y serán más resistentes al agua. Además, dispondrán de una tarjeta electrónica imposible de extraer.
"Un dispositivo mucho más fiable"
El nuevo contrato firmado asciende a 111 millones de euros, tendrá una duración de 60 meses y supondrá la incorporación de 151 trabajadores. "Se va a apostar por un dispositivo de tobillera porque, según nos indican los técnicos, es un dispositivo mucho más fiable, menos manipulable y, por lo tanto, se incorporan también todos los mecanismos antivandálicos que van a permitir que sea mucho más seguro", señalaba Redondo.
La ministra también ha avanzado que se incrementa el número de dispositivos a adquirir durante el contrato hasta un total de 17.660 y se fija en 2.000 el stock mínimo de dispositivos disponibles para garantizar que cualquier pulsera manipulada por el agresor o que presente algún tipo de disfunción pueda ser reemplazada en un máximo de 24 horas.
Con el fin de evitar las manipulaciones y roturas, se lleva a cabo una mejora de la resistencia al agua de los dispositivos, así como incluir sensores de movimiento o de temperatura corporal, además de pantallas de cristal reforzado.
Las tobilleras de los nuevos dispositivos tendrán geoposicionamientos de manera autónoma. De esta manera, el agresor estará localizado incluso si deja intencionadamente el teléfono móvil en su domicilio, y se mejorará la seguridad criptográfica para que los dispositivos de la víctima y el maltratador estén relacionados en todo momento.
También se van a incorporar mecanismos de seguridad para evitar la simulación, el falseamiento o manipulación de los datos que se envían desde los dispositivos al centro de monitorización y control de la sala COMETA, y se añadirá un sistema que genere una alerta adicional a las ya activas de proximidad, basada en la detección directa entre el dispositivo electrónico del agresor y el de la víctima vía bluetooth.
En la sala COMETA, que ta tiene 151 empleadas, se van a incorporar mejoras, tanto a nivel de coordinación como de apoyo psicológico para los trabajadores del operativo.
El cambio de estos dispositivos llega después de que se detectaran fallos en el funcionamiento de las pulseras telemáticas de seguimiento que se colocan a los agresores acusados de violencia machista y con órdenes de alejamiento. Es por lo que Igualdad inició dos investigaciones, una interna y otra a través de una auditoría externa, para determinar lo ocurrido.
"Fuimos conscientes de que había que mejorar el contrato y de que había que incorporar aquellas mejoras derivadas de las investigaciones", ha dicho Redondo. La ministra ha resaltado que la tecnología "puede fallar", pero ha reconocido que la respuesta del Gobierno no puede hacerlo.