Alud
Después de dos aludes en una semana, los expertos aconsejan cómo debemos actuar ante esta situación.
El Pirineo aragonés vive una situación especialmente delicada en plena temporada invernal. En apenas una semana, dos aludes distintos han provocado la muerte de cuatro personas, un balance trágico que ha vuelto a situar el riesgo de avalanchas en el centro de la atención. Desde el Gobierno de Aragón advierten de que la montaña presenta condiciones complicadas y que la prudencia debe ser máxima.
Así lo ha explicado Jorge Crespo, jefe del Servicio de Seguridad y Protección Civil del Gobierno de Aragón, quien reconoce que el escenario actual es preocupante. "Como hemos visto, estamos en una situación complicada", señala. Aunque el nivel de riesgo no es el máximo, los expertos alertan de que precisamente en estas circunstancias se producen más accidentes.
Actualmente, el Boletín de Peligro de Aludes sitúa el riesgo en un nivel 3 sobre 5. Crespo aclara que "no es un peligro muy fuerte, que sería el 4 y el 5", pero añade un matiz clave: "Estadísticamente sí que sabemos que en ese nivel 3 es cuando más accidentes se producen, precisamente porque la percepción de riesgo puede subestimar determinadas situaciones". Es decir, muchos montañeros pueden interpretar erróneamente que el peligro es moderado y asumir más riesgos de los aconsejables.
Las causas de los aludes registrados están directamente relacionadas con la estructura interna del manto de nieve. Según Crespo, "la situación en particular que tenemos ahora en el Pirineo aragonés es lo que se llaman capas de aludes persistentes", explica. "El manto nivoso se ha ido conformando con temperaturas bajas y sucesivas nevadas y en algunas de esas capas encontramos situaciones de más inestabilidad".
Este tipo de inestabilidad no siempre es visible a simple vista, lo que aumenta el peligro. Tal y como indica el responsable de Protección Civil, estas avalanchas pueden desencadenarse "con el sobrepeso, por ejemplo, de una persona o dos que puedan estar realizando una excursión”. A diferencia de otros riesgos más evidentes, como las placas de viento o las cornisas, las capas persistentes pueden pasar desapercibidas incluso para montañeros con experiencia.
Ante este panorama, las recomendaciones desde Protección Civil son claras y contundentes. "Desde luego, extremar la prudencia, máxima prudencia", insiste Crespo. Además, advierte de que no se trata de una situación puntual: "Es una situación que lo previsible es que se prolongue en el tiempo". Estas capas débiles pueden mantenerse durante días o incluso semanas mientras continúen las mismas condiciones meteorológicas.
Por ello, los expertos recuerdan la importancia de informarse antes de salir a la montaña. "Consultar el Boletín de Peligro de Aludes y llevar la equipación de seguridad", señala Crespo, en referencia al detector de víctimas de avalancha, la pala y la sonda. Y, sobre todo, un mensaje final de prudencia: "Ante la menor duda, ante cualquier señal de riesgo, desde luego pues darse la vuelta, que la montaña siempre va a estar ahí".
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