HOMENAJE
El reconocimiento del Ministerio de Igualdad llega tras años de reivindicación por el daño sufrido tras su injusta condena.
Dolores Vázquez ha recibido esta mañana en el Ministerio de Igualdad la Medalla a la Promoción de los valores de Igualdad, en un acto de reconocimiento con el que el Gobierno ha querido rendir homenaje a una mujer que fue víctima de un grave error judicial. Vázquez, injustamente condenada por el asesinato de Rocío Wanninkhof, ha sido distinguida en una ceremonia celebrada en la sede del departamento que dirige Ana Redondo, en Madrid.
La entrega de esta distinción se enmarca en los actos con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Lésbica, que se conmemora cada 26 de abril. El gesto institucional llega décadas después de uno de los casos más mediáticos y polémicos de la historia judicial reciente en España, marcado por la presión informativa, los prejuicios y una instrucción que acabó señalando a la persona equivocada.
La homenajeada ha reconocido que llega a este momento "sin olvidar, pero lo llevo mejor", casi 26 años después de su detención como principal sospechosa del asesinato de Rocío Wanninkhof.
Durante sus declaraciones, ha recordado también el impacto de la presión mediática que rodeó el caso y ha explicado que llegó a sentirse "como un mono de feria", con miedo y ansiedad por la presencia constante de cámaras.
Dolores Vázquez fue detenida en septiembre de 2000 como principal sospechosa del asesinato de Rocío Wanninkhof, hija de su expareja, cuyo crimen había conmocionado a la localidad malagueña de Mijas en 1999.
Su arresto desencadenó un enorme revuelo mediático y convirtió el caso en uno de los más seguidos por la opinión pública, en un clima de intensa presión sobre las fuerzas de seguridad y la investigación.
Con el paso del tiempo, el procedimiento demostró que Vázquez no era la autora del crimen. Fue absuelta tras la aparición de pruebas que llevaron a condenar por el asesinato a Tony Alexander King, detenido años después por abusar sexualmente y asesinar a Sonia Carabantes, una joven de 17 años, en Coín (Málaga), en agosto de 2003. Aquel giro reveló la fragilidad de la acusación contra Vázquez y dejó al descubierto la magnitud del error cometido.
La propia Dolores Vázquez ha insistido en varias ocasiones en que el reconocimiento institucional debía ir acompañado de una petición de perdón por parte del Gobierno. El año pasado, durante un homenaje del Ayuntamiento de Betanzos, donde recibió el XVII premio Úrsula Meléndez de Texeda, expresó con claridad ese sentir.
Entonces aseguró que acogía el galardón con "muchísimo cariño y muchísimo respeto", pero subrayó que lo que necesitaba era una disculpa oficial. "En mi corazón, necesito que el Gobierno me pida perdón", afirmó, al tiempo que recordaba que el reconocimiento local, aunque importante, no bastaba para cerrar una herida que arrastra desde hace más de dos décadas.
La medalla entregada este lunes en el Ministerio de Igualdad pretende precisamente subrayar el valor de una reparación pública y simbólica. Más allá del homenaje, el acto pone el foco en una historia en la que confluyeron la violencia mediática, la falta de garantías y el peso de los prejuicios sobre una mujer que terminó pagando el precio de una investigación equivocada.Con esta distinción, el Gobierno reconoce la trayectoria vital de Dolores Vázquez y también el sufrimiento causado por una condena injusta que marcó su vida.
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