Estafa
Los estafadores han sido detenidos y han ingresado a prisión. Se les acusa de dos delitos: organización criminal y estafa continuada.
La Policía Nacional ha desarticulado una red que estafaba a personas mayores en Alemania. Sin embargo las llamadas se realizaban desde España, concretamente desde centros de telefonía de Madrid. Gracias a una colaboración con la Policía Estatal de Baviera (KPI-Z Oberfanken) han desmantelado una organización criminal que consiguió estafar más de 1.260.000 millones de euros.
Hay 14 víctimas, aunque no descartan que se sumen más. La investigación continúa abierta y, hasta el momento, se han detenido a seis personas -cuatro en España y dos en Alemania. Todas ellas han ingresado en prisión acusadas por los delitos de organización criminal y estafa continuada.
A finales de febrero, la Policía Nacional tuvo conocimiento de que había un centro de llamadas en la capital que se dedicaban a cometer estafas. Al día realizaban más de un centenar de llamadas a teléfonos fijos alemanes de personas mayores. La organización exigía a las víctimas una fianza de 90.000 euros a cada una, lo que suman más de un millón de euros, recuperando en los registros 920 gramos de oro y varios relojes de gran valor en Alemania.
Utilizaban la técnica 'shock call', simulando una situación real fingiendo ser familiares de la víctima. Les contaban, en estado de ansiedad, la situación como por ejemplo un accidente que había herido de gravedad a una madre lo que conllevaba al fallecimiento del bebé y provocaba a la víctima de la estafa un sentimiento de culpa.
Tras ello se hacían pasar por policías para informarle que su familiar había sido el causante del accidente, debido a que mientras conducía iba mirando el teléfono móvil. Les amenazaban con que irían a la cárcel y para evitarlo, los supuestos agentes les decían que debían de pagar una cuantía aproximada de casi cien mil, incluso otras veces solicitaban el pago a través de oro y joyas.
A la llamada también se sumaba otro componente, un fiscal que le informaba de una serie de pasos para depositar el dinero en los juzgados de su país. Cuando acordaban una fecha y lugar para realizar el pago, otras personas se hacían pasar por fiscales y se reunían con ellos.
Los encuentros tenían lugar cerca de los juzgados para darle credibilidad y rápidamente se hacían con el botín una vez terminada la llamada sin dejar tiempo para que la víctima pudiera ponerse en contacto con alguna persona de su confianza.
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