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Violencia de género

Condenado a 22 meses de prisión por maltrato a su mujer y sus hijos

El acusado no podrá comunicarse ni acercarse a su mujer ni a sus hijos a menos de 300 metros.

Coches de la Guardia Civil. EFE

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado a 22 meses de prisión a un acusado que maltrató física y psíquicamente a su mujer y sus dos hijos. Durante cuatro años, el procesado no podrá comunicarse ni acercarse a su mujer, de la que está en trámites de separación, ni a sus hijos a menos de 300 metros, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.

Además, la Audiencia ha acordado la suspensión durante dos años de la pena impuesta con la condición de que el condenado realice los actos que sean convenientes cumpliendo con las prohibiciones de acercamiento y comunicación y participe en un programa formativo de igualdad de trato y no discriminación.

Hace 20 años que el inculpado y la denunciante residían en una localidad de Pamplona. Durante el tiempo que estuvieron conviviendo era habitual que el hombre se dirigiera a su mujer con expresiones vejatorias o insultos, "debido al carácter voluble y agresivo del encausado y la nula consideración que tenía con relación a su esposa", recoge la sentencia, que ha sido dictada de conformidad tras un acuerdo entre la fiscalía, la acusación particular y la defensa.

Con el tiempo este comportamiento se agravó, de modo que su mujer estaba sometida "en una situación de miedo y angustia, temiendo la reacción de su marido ante cualquier cosa que le pudiera molestar". Este trato agresivo también lo tenía hacia sus hijos, sobre todo con su hija a la que llegó a empujarla, insultarla, y alguna bofetada, incluso llegó a cogerle del cuello, mientras que al hijo también le abofeteó en alguna ocasión.

Los hechos se han producido de forma reiterada

En enero de 2023, en esa casa se llegó a vivir una situación límite, según recoge la sentencia: "Esta agresividad del encausado, que también se dirigía contra sus hijos en forma de gritos, reproches y empujones o golpes", llevó a la mujer "a una situación extrema".

En junio de ese mismo año, cuando la esposa fue dada de alta y regresó al domicilio conyugal, se inició así una nueva discusión, en la que el agresor volvió a insultarla. En ese momento, la hija avisó a la Guardia Civil, y desde ese día, el inculpado abandonó la vivienda y la tramitación del divorcio siguió adelante.

Los hechos declarados probados entre las partes son constitutivos de un delito de violencia física y psíquica habitual en el ámbito de la violencia de género y doméstica.

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