Cataluña
Un informe del BACC y el ICTA-UAB alerta de que dos de cada tres robos quedan fuera de las estadísticas y no se denuncian.
Barcelona contabilizó 921 denuncias por robo de bicicletas durante 2024, lo que equivale a una media de 2,5 bicicletas sustraídas cada día. Así lo recoge un informe elaborado por el Bicicleta Club de Catalunya (BACC) y el equipo de investigación City Lab del Institut de Ciències i Tecnologies Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB). En España, se calcula que se roban unas 300 bicicletas al día, aunque la mayoría de los robos no se denuncian.
De hecho, los expertos advierten de que la cifra real podría ser mucho mayor. El estudio señala que dos de cada tres robos no llegan a denunciarse debido a una “percepción de impunidad generalizada”. Las cifras reflejan que cuatro de cada diez usuarios habituales de la bicicleta aseguran haber sufrido al menos un robo.
A pesar de ello, los datos oficiales muestran una mejora respecto a años anteriores. Las 921 denuncias registradas en 2024 representan una caída del 20% respecto a las 1.167 bicicletas robadas en 2023 y también suponen un descenso frente a 2022. Durante la pandemia se alcanzó el mínimo de casos, coincidiendo con una menor movilidad en la ciudad.
Sobre el lugar del hurto, el 60% de los robos se producen en la vía pública, mientras que el resto se reparte entre aparcamientos públicos o privados y espacios interiores como viviendas, oficinas o comunidades. En Barcelona, los distritos con más robos son Sant Martí, Eixample y Ciutat Vella, zonas con una gran concentración de actividad turística y de ocio.
Para intentar dificultar estas sustracciones, la agente de los Mossos d’Esquadra de la provincia de Girona, Thaïs Garcia, ha dado unos consejos a un equipo de Antena 3 para el programa Al Detalle sobre cómo evitar estos robos.
El informe confirma además que dejar la bicicleta en la calle continúa siendo la opción más insegura. “Si las aparcamos en la calle, hay que evitar lugares donde transite poca gente”, explica la agente de la Policía de la Generalitat, “y usar candados robustos de buena calidad para dificultar las sustracciones, evitar los más baratos”.
Muchas de las bicicletas robadas estaban atadas en anclajes tipo U invertida o sujetas a mobiliario urbano como señales, vallas o barandillas. “Lo mejor es atarlas en la parte delantera, a través de la rueda y del cuadro de la bicicleta”, describe la agente Garcia.
En cuanto al modus operandi, los ladrones aprovechan el descuido de los usuarios, especialmente de turistas, y sustraen las bicicletas mientras están distraídos o las dejan sin atar. Tras el hurto, aprovechan para revenderlas por piezas en plataformas de segunda mano.
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