Abusos sexuales
Una grabación revela cómo el exobispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, admitió ante la víctima Ciro Molina que la diócesis protegió al sacerdote acusado de abusos sexuales.
Ciro Molina es un joven que lleva décadas denunciando los presuntos abusos sexuales que sufrió cuando apenas tenía 9 años por el sacerdote de su parroquia, en la localidad de Tejina. Denuncias que llegaron al Obispado de Tenerife, incluso el joven y su familia tuvieron la oportunidad de hablar directamente con el obispo Bernardo Álvarez. Una de esas conversaciones fue grabada y publicadas ahora por Ciro. Se trata de una grabación que ha sido entregada al Vaticano. En ellas se revela cómo el que fuera obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez Afonso, reconocía ante la víctima de que la diócesis protegió al sacerdote denunciado en los años 2000.
En el audio, el Álvarez admite que la práctica habitual era trasladar al sacerdote a otra parroquia, en lugar de investigar los hechos. Incluso, el que fuera obispo, llega a justificar comportamientos de ese tipo. En la grabación con Ciro se escucha decirle a hay menores que a él le "han provocado". Esa grabación ha sido presentada por Ciro Molina ante la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife y la Comisión de Protección de Menores del Vaticano para que investigue el encubrimiento de su caso. La Fiscalía ha confirmado que la denuncia se archivó por el fallecimiento obispo Bernardo Álvarez. El obispo Bernardo Álvarez falleció en 2025. Un año antes de su muerte reconoció, en esa reunión con la víctima de pederastia, que el obispado protegió a su agresor cuando su familia denunció en 2004 los abusos al obispo de aquel momento, Felipe Fernández. En ese año, los padres de Ciro Molina entregaron una carta al obispo Felipe Fernández; Bernardo Álvarez era vicario general. En la carta se recogía: "Los firmantes quieren denunciar y poner en vuestro conocimiento, como cabeza de nuestra Iglesia diocesana, los actos de pedofilia y abusos sexuales que ha cometido con nuestro hijo, el cura párroco de Tejina".
Años después de que Ciro Molina denunciase ante los medios de comunicación los abusos a los que había sido sometido él y otros menores por miembros de la iglesia, la diócesis lo invitó a reunirse con el obispo. En la grabación del audio de esa reunión se escucha al obispo Bernardo Álvarez señalar a sus antecesores en el cargo como autores de ese encubrimiento. "En aquella época, la costumbre era cambiar al sacerdote de sitio", dice Álvarez. "El padre Carmelo estuvo un año en Salamanca haciendo una especie de reciclaje". Álvarez llegó al puesto un año después, en 2005, y no abrió un proceso canónico contra el cura hasta que en 2014, la víctima acudió a la justicia civil, donde el delito ya había prescrito. El caso también se cerró porque el sacerdote acusado de pederastia pidió abandonar los hábitos.
"Tengo experiencia de eso, como sacerdote: chicas y chicos de 13 o 14 años que me han provocado", le contesta el obispo ya fallecido a Ciro Molina. En el audio de la grabación no se escucha en ningún momento al obispo Álvarez pedir perdón a las víctimas.
Ciro Molina sufrió abusos sexuales desde los 9 a los 15 años. Ahora tiene 37 años, han pasado más de 20 y Ciro asegura que ha superado los trastornos psicológicos, pero el camino padeció trastorno adaptativo y ansioso-depresivo, así como bloqueo evolutivo. Y aún le quedan secuelas que van a ser difíciles de curar. Como portavoz en Canarias de la asociación nacional Infancia Robada (Anir), ha participado en las reuniones entre el Gobierno y la jerarquía eclesiástica española, para crear el sistema de reparación y reconocimiento a las víctimas de abusos sexuales. Un acuerdo que celebra, pero que no le va a hacer olvidar que siempre será, como otras víctimas, aquel niño que sufrió abusos pro el cura del pueblo.
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