Fronteras
La asociación denuncia desprendimientos en la doble valla tras los temporales y reclama una reforma integral del perímetro.
La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha alertado este domingo del "colapso" del perímetro fronterizo que separa Ceuta de Marruecos, tras el desprendimiento de varios tramos de la doble valla como consecuencia de las recientes borrascas que han afectado a la zona del Estrecho de Gibraltar. Según la organización, los daños han vuelto a poner de manifiesto el avanzado estado de deterioro de la infraestructura.
En un comunicado, la AUGC sostiene que la caída de distintos segmentos del vallado evidencia un problema estructural que no se resuelve con intervenciones puntuales. "Es imprescindible una reforma integral de todo el perímetro, y no más reparaciones parciales ni soluciones improvisadas", insiste la asociación, que lleva tiempo reclamando una actuación global.
Desde el punto de vista operativo, la organización considera que el doble vallado resulta "claramente vulnerable". Según detalla, las personas migrantes consiguen superar ambas vallas "en menos de treinta segundos", lo que deja sin margen de reacción a los agentes de la Guardia Civil y convierte la infraestructura en un elemento ineficaz de contención.
La AUGC subraya que las mallas antitrepa no cumplen su función en la práctica, ya que son superadas con facilidad mediante herramientas artesanales, como garfios. A ello se suma que los peines invertidos situados en la parte superior del vallado, a unos diez metros de altura, "son rebasados con extrema facilidad", según el colectivo.
Otro de los problemas señalados afecta a las vigas metálicas que sostienen el doble vallado en su parte interior. La asociación advierte de que estos elementos "funcionan como auténticas escaleras", facilitando el descenso una vez superada la valla y provocando, en algunos casos, caídas que derivan en lesiones graves.
Además, el vallado presenta una acumulación de parches y reparaciones improvisadas que, según la AUGC, impiden la correcta vibración de la estructura. Esta situación provoca que los sensores de detección no se activen, lo hagan con retraso o directamente no detecten las vibraciones, reduciendo la eficacia del sistema de vigilancia.
La asociación también ha puesto el foco en la frontera marítima. Los espigones de Benzú y El Tarajal requieren, a su juicio, una ampliación urgente para generar "un auténtico efecto disuasorio" frente a los intentos de entrada a nado desde Marruecos. Especial preocupación genera el estado del espigón de Benzú, que "se está cayendo a trozos", con el riesgo que eso supone tanto para las personas migrantes como para los agentes que trabajan en la zona.
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