EconomíaViviendaEmpleo

BORRASCAS

Mercados a medio gas por el tren de borrascas: "Si casi no salimos nosotros de casa, cómo van a salir los marineros a faenar"

La sucesión de borrascas atlánticas ha reducido de forma drástica la actividad pesquera, dejando a buena parte de la flota amarrada y provocando una escasez generalizada de pescado fresco.

Menos variedad, entradas de género muy limitadas y precios que no siguen el patrón habitual de enero. Se percibe en A Coruña, Vigo, Pontevedra o Santiago.

La concatenación de temporales está alterando el funcionamiento normal de las plazas gallegas, que en estas fechas suelen beneficiarse del cierre parcial de la hostelería y de una mayor disponibilidad de producto. Este año, sin embargo, falla la variable clave: el mar.

En la Praza de Abastos de Santiago de Compostela, la situación resume bien lo que ocurre en el conjunto de Galicia. Los pasillos registran menos afluencia, algunos puestos permanecen cerrados y la oferta de pescado llega con cuentagotas. "Pescado hay, pero poco y con muy poca variedad", explica Darwin Núñez, pescadero de la plaza. La consecuencia es inmediata: "Cuando no entra género, el precio sube. En la lubina se nota mucho".

Una percepción compartida por Julio Abalo, de Pescados Salamanca, que señala también la escasez de pulpo. "Hay menos de todo, pero siempre merece la pena pasarse por el mercado, algo siempre hay", insiste.

Los clientes habituales confirman el cambio. Mari Carmen, que acude a diario, asegura que "en los últimos quince días se nota muchísimo". Habla de puestos cerrados, de precios al alza y de un pescado que ya no resulta tan accesible como otros inviernos. "Antes los bacaladitos eran baratos y ahora casi cuestan como el rapante", comenta.

Julio, otro comprador, se marcha con una compra mínima. "Hay poco pescado y está caro. Me llevo unos calamarcitos, que es lo único fresco que vi hoy". Si no hay pescado, añade con resignación, "habrá que tirar de churrasco".

El temporal explica gran parte del problema, pero algunos vecinos apuntan a un cambio más profundo. Juan, habitual del mercado, describe una sensación compartida por muchos marineros y compradores: "Antes llovía de otra manera. Ahora llueve en tromba, de forma muy agresiva. Esto parece Tarragona. Ya no llueve como antes en Galicia". A su juicio, este nuevo patrón de lluvias tiene consecuencias directas: "Con este tiempo no se puede salir al mar".

Una opinión que encaja con la de otros clientes. Julia y Marina lo resumen sin rodeos: "Poca gente, poco género. Todo es por el temporal". Aurora recurre a la sabiduría popular para contextualizarlo: "Siempre se dijo que en xaneiro, o pescado vale carneiro, enero es el mejor mes para consumir pescado". Pero la realidad se impone. "¿Cómo van a salir los marineros con este mar?", se pregunta.

Santi lo expresa de forma gráfica: "Si nosotros no salimos de casa con esta borrasca, ¿cómo van a salir ellos al mar?"

Lo que sucede en Santiago no es una excepción. En mercados como los de Pontevedra, Vigo o A Coruña, la imagen es similar: puestos de pescado funcionando a medio gas, flota amarrada y comerciantes que optan por cerrar algunos días y tomarse un descanso tras la intensa campaña navideña.

El cierre invernal de muchos restaurantes amortigua parcialmente el impacto, ya que reduce la demanda y permite que parte del género llegue al consumidor particular. Aun así, especies como la lubina o el lenguado están muy por encima de su precio habitual en enero, mientras que el pulpo y parte del marisco resisten mejor.

Pese a todo, los placeros insisten en un mensaje común en todas las plazas gallegas: el mercado sigue abierto. Hay menos variedad, pero sigue habiendo producto y comercio de proximidad. Todo, a la espera de que el mar afloje y los mostradores vuelvan a llenarse. Porque escampará.

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.