Galicia
Las acampadas por la vivienda se mantienen en varias ciudades pese al desmantelamiento de Sol
Una vez retirada la primera acampada, la de Madrid, la pregunta es: ¿Qué va a pasar con el resto? "No nos vamos", aseguran en Santiago.
El reciente desmantelamiento de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol de Madrid ha dejado en el aire una pregunta clave: ¿Qué ocurrirá con el resto de protestas similares instaladas en diferentes puntos de España?
Mientras que en algunas localidades los comerciantes y hosteleros muestran su rechazo frontal al considerar que estas acampadas dañan la imagen urbana y generan pérdidas en sus negocios, los acampados insisten en una protesta “urgente y legítima” para reivindicar una vivienda digna.
En la Plaza del Obradoiro: "Por el momento nos quedamos"
Una de las protestas más simbólicas, al menos en lo que a ubicación se refiere, es la de Santiago. A los pies de la Catedral, en plena Plaza del Obradoiro, se sitúan decenas de tiendas de campaña que crean una imagen que no deja indiferente a nadie.
Por este centro de peregrinación y turismo pasan a diario miles de visitantes. Los españoles ya saben lo que se van a encontrar, aunque no por ello deja de sorprenderles; los extranjeros se acercan, preguntan y, por supuesto, se asombran. Sin ir más lejos, a nuestra llegada vemos a una de las representantes de este colectivo explicándole en inglés a un peregrino por qué están aquí.
Les preguntamos qué van a hacer ahora, tras el desmantelamiento de Sol, y si tiene sentido mantenerse. Desde Acampada Obradoiro lo tienen claro: no se van a mover. "Ni siquiera hemos hecho una asamblea extraordinaria para hablar de este tema porque no nos lo planteamos", asegura Isa. Según explica, cada territorio tiene sus particularidades y por ahora se quedan indefinidamente, sin fijar plazos.
“Entendemos esta pregunta porque Sol fue la primera, pero no hemos tomado nunca decisiones a nivel nacional”. Su prioridad actual es preparar la jornada de huelga general prevista para el próximo 11 de noviembre; en esto están centrando sus fuerzas. Sobre el futuro de la acampada, se irá viendo.
En la plaza, las reacciones de los ciudadanos están divididas. Tanto de los que llegan como de los propios vecinos. Por un lado, hay quienes opinan que no es el lugar adecuado, que afean la imagen del entorno y que se trata de un patrimonio histórico que requiere un cuidado especial. Por otro lado, están los que defienden que la reivindicación es totalmente lícita y no perjudica a nadie.
A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades, en Santiago los comercios y locales de hostelería no están exactamente en la plaza, por lo que el impacto no es tan directo, pero, con todo, no faltan voces que piden el fin de la acampada para buscar otras vías de protesta. “Yo creo que ya está bien, ya es momento de retirarse, ya se ha visto la protesta y esto ahora es excesivo”, dice un visitante. “A mí como visitante no me gusta, sí que creo que la imagen de la ciudad se daña”, asegura otro.
La Navidad y su decoración a la vuelta de la esquina
El conflicto se complica con la proximidad de las fiestas navideñas. En el caso de Santiago, el espacio ocupado por la acampada es el lugar en el que cada año se instala el árbol de Navidad. "Creo que ese espacio debería recuperarse y seguir usándose como siempre; la Navidad ya está ahí y lo lógico es que la ciudad se ilumine", señala un vecino preocupado por la pérdida de la tradición. “Los comerciantes lo van a notar, claro que quieren que se ponga el árbol”, dice otro.
Frente a esta postura, desde la acampada responden que su lucha por el derecho a la vivienda es también importante y que no son cosas incompatibles. “Existen muchos otros espacios en la ciudad para colocar el árbol y la decoración navideña”, asegura Isa. Claramente el debate está servido, y por el momento parece que va a ser largo porque no tienen fecha en el calendario para abandonar el Obradoiro, ni tampoco para levantar las acampadas de Vigo y Pontevedra.