Salud

Guerra en Oriente Medio

Las resonancias magnéticas peligran por la escasez de helio: "En seis meses podríamos tener problemas"

La escasez prolongada de helio en Catar podría tener consecuencias sobre los hospitales españoles.

La guerra en Oriente Medio deja entrever sus consecuencias económicas, que van más allá de la escasez de barriles de petróleo o de gas natural. El cierre casi por completo del estrecho de Ormuz al tráfico de mercancías está afectando en gran medida a las reservas de helio, que resulta clave en la fabricación de chips informáticos, cohetes e, incluso, resonancias magnéticas.

Los ataques de Israel la pasada semana contra el yacimiento de gas natural iraní de Pars Sur, que Irán comparte con Qatar, han alterado la producción de helio. De la misma forma que han generado aún más incertidumbre sobre la posibilidad de reanudar la exportación de esta materia prima.

La producción de este gas había quedado interrumpida desde el inicio de la ofensiva el pasado 28 de febrero. Por ende, la preocupación y las consecuencias en la oferta mundial se expanden cada día. Grandes empresas como Nvidia y TSMC, dedicadas a la fabricación de chips, podrían sufrir graves daños de prolongarse la apertura del estrecho de Ormuz.

La importancia del helio

Qatar es poseedor del 33% del helio a nivel mundial, casi un tercio de la producción. Por el momento, la industria de chips puede resistir, aunque la oferta amenaza con reducirse en las próximas semanas.

A diferencia del petróleo o del gas, el helio no cotiza en mercados, por lo que es difícil concretar las fluctuaciones en su precio. No obstante, los contratos que se suscriben para suministrarlo han alertado de un incremento de cotización de hasta un 70% desde el inicio de la ofensiva.

Corea del Sur es el país que más está sufriendo las consecuencias del auge de precios, ya que produce cerca de dos tercios de los chips de memoria del mundo.

El ámbito sanitario es el más afectado

Esta interrupción está generando preocupaciones especialmente en el ámbito sanitario. Los hospitales de todo el mundo dependen del helio líquido para refrigerar sus imanes superconductores a temperaturas extremadamente bajas.

Los equipos de resonancia magnética requieren grandes volúmenes de este material y, ante una reducción del suministro, algunos sistemas podrían dejar de funcionar.

El impacto inmediato depende de la prolongación del retraso de envíos y bloqueo de contenedores.

No existe sustituto para esta materia prima y la exportación desde otros países se complica. Estados Unidos es el primer productor mundial, pero dedica casi la totalidad de sus suministros a consumo interno. Asimismo, Rusia, que se posiciona como tercer productor mundial, aún está muy lejos de los niveles de producción con los que cuentan Estados Unidos y Qatar.

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