Bacterias
Este tipo de infecciones provocaron la muerte de 25.000 personas en España en 2023.
José Miguel Cisneros, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y jefe de servicio del Hospital Universitario Virgen del Rocío en Sevilla, ha dirigido un novedoso estudio con el que se pretende medir la carga de enfermedad que suponen las infecciones por las bacterias multirresistentes. El trabajo se ha realizado midiendo los datos de los años 2018, 2019 y 2023 en 130 hospitales de todo el país. Lo que supone el cuarenta por ciento de las camas hospitalarias disponibles tanto en la sanidad pública como la privada.
Según los datos recogidos, en 2018 la incidencia nacional de este tipo de infecciones afectó a 155.294 pacientes, provocando 20.065 muertes. En 2019, fueron 210.451 con 17.982 fallecimientos. Por último, en 2023, las cifras registradas son 173.653 afectados de los que perdieron la vida 24.582. "Si comparamos este último dato, afirma José Miguel, con los muertos en carretera por accidente de tráfico, unos 1.200 en 2023, podremos hacernos una idea de la magnitud del problema. Sin embargo, este tipo de infecciones no abre telediarios ni aparece en las primeras páginas de los periódicos. De ahí que lo conozcamos como la pandemia silenciosa".
Un informe apunta, incluso, que en 2050 la mortalidad en Europa por infecciones de este tipo de bacterias superará a la del cáncer. Siendo la primera causa de muerte por enfermedad.
Además, dado que los tratamientos son menos eficaces, aumentan las estancias hospitalarias y las secuelas, incluyendo las psicológicas. En este sentido, José Miguel nos subraya el estigma que sufren los pacientes. Fundamentalmente provocado por el miedo al contagio. Por último, también provoca un aumento del coste sanitario en su conjunto.
De ahí que el estudio destaque la necesidad de inversión en la lucha contra las infecciones por bacterias resistentes para conseguir un sistema sanitario más eficiente. José Miguel pone especial énfasis en la potenciación del plan de lucha contra las resistencias a través de una mayor financiación de los Programas de Optimización de Uso de los Antimicrobianos (PROA). Otra medida importante sería mejorar la lucha contra el control de infecciones. Lo que reduciría la transmisión tanto fuera como dentro de los hospitales. Por último, defiende la necesidad de educar a los ciudadanos. "Para que entiendan que los antibióticos son unos fármacos maravillosos y muy útiles pero que mal utilizados tienen consecuencias que pueden ser graves", afirma. "No son inocuos. Deben tomarse siguiendo las estrictas recomendaciones de un médico. El cumplimiento inadecuado del tratamiento antibiótico aumenta el riesgo de que una persona tenga una infección con una bacteria multirresistente", advierte.
"En la lucha entre humanos y bacterias estamos recibiendo una lección de humildad porque estos seres microscópicos, de alguna manera, nos están ganando la batalla", concluye José Miguel.
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