TROMBOSIS
Qué es el 'síndrome de la clase turista' y cómo evitarlo en tu próximo vuelo
El doctor Ferrán Pla, especialista de Vithas, recuerda que no es un problema exclusivo de los aviones, pero sí más frecuente cuando se encadenan vuelos de más de cuatro horas sin apenas levantarse.
El verano dispara los vuelos de larga distancia y, con ellos, un riesgo del que se habla cada vez más: el síndrome de la clase turista. Bajo ese nombre se esconde, en realidad, la posibilidad de sufrir una trombosis venosa profunda asociada a pasar muchas horas sentado, con poco espacio para mover las piernas y, a menudo, con mala hidratación.
El doctor Ferrán Pla, especialista de Vithas, ha atendido a un equipo de Antena 3 Noticias y recuerda que no es un problema exclusivo de los aviones, pero sí más frecuente cuando se encadenan vuelos de más de cuatro horas sin apenas levantarse.
El mecanismo es sencillo de entender: al estar quietos tanto tiempo, la sangre circula peor por las piernas y puede llegar a formar coágulos. En la mayoría de los casos no ocurre nada grave, pero si ese trombo se desplaza y viaja hacia el pulmón puede provocar una embolia pulmonar, una situación potencialmente muy seria. Por eso, el mensaje de los especialistas es tan claro como tranquilizador: el riesgo existe, pero las medidas para reducirlo son sencillas y están al alcance de casi cualquiera.
¿Cómo reducir el riesgo?
Entre esas medidas, el doctor Ferrán Pla destaca tres pilares: movimiento, hidratación y ropa cómoda. Siempre que la situación lo permita, conviene levantarse cada cierto tiempo, caminar por el pasillo y hacer pequeños ejercicios de tobillos y rodillas en el propio asiento: flexionar y estirar los pies, girar los tobillos, contraer y relajar los músculos de las piernas. También ayuda elegir, si es posible, asientos de pasillo para poder moverse con más facilidad y evitar cruzar las piernas o mantenerlas muy dobladas durante horas.
La hidratación es otro punto clave. Las cabinas suelen tener poca humedad y es fácil deshidratarse sin darse cuenta. Por eso se recomienda beber agua de forma regular durante el vuelo y reducir el consumo de alcohol y café, que favorecen la deshidratación. En personas con antecedentes de mala circulación o factores de riesgo, el uso de medias o calcetines de compresión hasta la rodilla puede ser un complemento útil, siempre que lo recomiende su médico.
El mensaje de Ferrán Pla es claro: no se trata de alarmar, sino de aprovechar el viaje para cuidarse. Levantarse, moverse, beber agua y elegir bien la ropa son gestos sencillos que pueden marcar la diferencia entre llegar solo cansado… o llegar con las piernas y la circulación en mejores condiciones.
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