INSOMNIO
Las altas temperaturas nocturnas afectan directamente a nuestro descanso. El cuerpo tiene más dificultades para regular su temperatura y dormir correctamente.
La persistencia del calor durante la noche está dejando algunas de las madrugadas más sofocantes del año, con mínimas que en muchos puntos del país no bajan de los 25 grados. Esta situación no solo compromete el 'confort' térmico, también tiene un impacto directo en la calidad del sueño.
En estas noches de calor dormir bien se ha convertido en un reto. Más allá del estrés, la exposición a pantallas o la luz artificial, el calor es un factor clave que puede alterar el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula nuestros ciclos de sueño y vigilia.
Según un estudio publicado en la revista 'One Earth', las temperaturas nocturnas más altas han provocado, a nivel global, la pérdida de unas 44 horas de sueño por persona al año. Esto equivale a casi 11 noches completas de descanso perdidas, simplemente por no poder dormir bien durante los episodios de calor. Y las previsiones no son nada optimistas.
Si las temperaturas continúan subiendo al ritmo actual, -como ya advierten los científicos y organismos climáticos-, podríamos estar hablando de una pérdida de entre 50 y 58 horas de sueño anuales por persona en los próximos años.
El cuerpo humano necesita enfriarse para poder conciliar el sueño. Durante la tarde y al caer la noche, la temperatura corporal comienza a descender, lo que facilita la liberación de melatonina, la hormona que nos prepara para dormir. Pero cuando el ambiente no permite esa bajada térmica, -como ocurre en verano-, el proceso se interrumpe.
El calor impide que el cuerpo se autorregule: le cuesta más liberar el exceso de temperatura y enfriarse, lo que dificulta tanto quedarse dormido como mantener el sueño durante la noche. Para que suceda esto no hace falta estar bajo una ola de calor, de hecho, las investigaciones indican que incluso ligeros aumentos de temperatura durante la noche pueden reducir el tiempo que pasamos en las fases más profundas del sueño, afectando a nuestra recuperación física y mental.
Aunque no siempre es posible bajar la temperatura de casa, sí se pueden tomar algunas medidas para mitigar sus efectos, y ninguna de ellas incluye encender el aire acondicionado toda la noche. Según los expertos, esto puede dañar tu salud, en su lugar, recomiendan seguir los siguientes pasos:
¡Y no lo olvides! Evita pantallas y cenas pesadas antes de acostarte y mantén una rutina, incluso en vacaciones. Dormir mal no es solo estar cansado. Afecta a tu concentración, tu estado de ánimo y tu salud.
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