Salud

Avance médico

Crean un dispositivo que reproduce un corazón humano para probar fármacos

Un chip revoluciona el desarrollo de fármacos cardíacos con mayor precisión y seguridad.

El futuro del desarrollo de medicamentos para el corazón está en un chip del tamaño de una moneda. Científicos del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM-CSIC) han creado un "corazón en un chip" capaz de reproducir con gran fidelidad el funcionamiento del corazón humano.

Se trata de un dispositivo de tamaño reducido que permitirá evaluar con mayor precisión la seguridad de nuevos fármacos, evitar el descarte de tratamientos prometedores y que abre la puerta a desarrollar terapias más adaptadas a cada paciente.

En declaraciones a Antena 3, el director del estudio y coordinador del programa de Medicina Regenerativa de IDIBELL, Ángel Raya, explica que incorporan “las células que queremos estudiar en un sitio muy específico dentro de un chip" y les hacen llegar "los nutrientes, el oxígeno y los fármacos de una forma muy controlada”, lo que permite conocer con gran precisión cómo responden las células del corazón.

Un problema que frena los nuevos fármacos

La cardiotoxicidad es uno de los principales obstáculos en el desarrollo de nuevos medicamentos. En muchos casos, los efectos adversos sobre el corazón no se detectan hasta fases avanzadas de los ensayos clínicos, cuando ya se ha invertido mucho tiempo y recursos en su desarrollo. También ocurre lo contrario: algunos compuestos se descartan porque los modelos experimentales disponibles indican que son tóxicos, aunque después se comprueba que no lo son en pacientes.

Los modelos anteriores “no eran del todo adecuados para las preguntas que teníamos”, señala el investigador, pues no permitían “esta separación controlada entre las células”. Como consecuencia, "cuando se ponía un fármaco, este llegaba directamente a las células del corazón", por lo que algunos compuestos "mostraban toxicidad a dosis que sabemos que no son tóxicas en los pacientes".

“Uno de los problemas que tienen muchos pacientes es que se tiene que abandonar el tratamiento porque induce toxicidad en el corazón”, afirma Raya.

“Más precisión” para desarrollar nuevos tratamientos

Con este sistema, que permite trabajar directamente con células madre humanas, los investigadores podrán “ser más exactos al detectar la toxicidad” de los fármacos y comprobar que algunos medicamentos que con los modelos anteriores "se desechaban porque parecían tóxicos", en realidad "no son realmente tóxicos".

Al mismo tiempo, también permitirá detectar posibles efectos adversos de otros fármacos que hasta ahora podían pasar desapercibidos.

Aun así, el director del estudio subraya que el chip no sustituirá el resto de pasos necesarios para aprobar un medicamento: "Es un elemento más dentro del arsenal de pruebas".

Este dispositivo confirma que la medicina es cada vez más personalizada, y contribuye a reducir el uso de animales en la investigación preclínica.

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