Olimpiadas robots
Pekín se convierte en la capital mundial de los robots con sus particulares Juegos Olímpicos
Pekín acoge la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, una competición que reúne a más de 2.000 máquinas de 16 países para disputar 51 pruebas deportivas.
Ha llegado el día. Meses de preparación, entrenamientos y pruebas han desembocado en una cita muy particular. Pekín ha inaugurado este sábado la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, una competición que reúne a 2.056 máquinas dispuestas a luchar por el oro en sus particulares olimpiadas.
El evento ha batido récords de participación. En total, 666 equipos procedentes de 16 países. Eso sí, China parte con una ventaja evidente: 1.975 de las máquinas y 641 equipos participantes son de su país.
Durante cinco días, los robots tendrán que demostrar que no solo saben caminar o mantener el equilibrio. Se enfrentan a 51 pruebas y 1.301 sesiones competitivas, más del doble que en la primera edición. Hay atletismo, fútbol, tenis de mesa, gimnasia, artes marciales, halterofilia, lucha o tira y afloja.
Y también hay espacio para el espectáculo. Algunos humanoides practican taichí, otros se atreven con el breakdance y no faltan las coreografías y los bailes en pareja. En la ceremonia de apertura, celebrada en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad, conocido como la "Cinta de Hielo", los robots incluso desfilaron como si fueran auténticos atletas olímpicos.
Entrenamientos algo accidentados
Pero no todo es diversión. Los entrenamientos han dejado también imágenes llamativas y algún que otro accidente. Uno de los robots logró una velocidad récord en los 100 metros lisos, aunque no consiguió frenar a tiempo y terminó llevándose por delante una taquilla. Otros han sufrido problemas durante las pruebas de fútbol o incluso lesiones mecánicas tras perder el control de sus movimientos.
Porque, pese al espectacular avance de esta tecnología, el nivel deportivo de estas máquinas todavía está lejos del de los humanos. La precisión, el equilibrio, la velocidad y, sobre todo, la capacidad para reaccionar ante situaciones imprevistas siguen siendo grandes retos para los desarrolladores.
También situaciones de la vida real
Por eso, estos Juegos no son solo una competición. También funcionan como un gran laboratorio tecnológico. De las 51 pruebas, 30 son deportivas y otras 21 reproducen situaciones de la vida real. Los robots tendrán que montar piezas, preparar y servir alimentos, responder ante emergencias, trabajar en hoteles o supermercados e incluso cargar vehículos eléctricos.
El objetivo va mucho más allá de conseguir una medalla. Los fabricantes quieren comprobar hasta dónde pueden llegar estas máquinas cuando tienen que percibir su entorno, tomar decisiones de forma autónoma y manipular objetos con precisión.
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Pekín busca demostrar así su liderazgo en una carrera tecnológica en la que cada vez participan más países. Los Juegos concluirán el próximo miércoles. Hasta entonces, queda una pregunta en el aire: ¿qué robot será capaz de convertirse en el gran campeón de estas particulares olimpiadas? Habrá que esperar unos días para ver qué país se alza con el oro.