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TECNOLOGÍA

La revolución silenciosa del campo: drones, ganado conectado y robots que trabajan donde el tractor no llega

La innovación tecnológica transforma el sector primario con soluciones que reducen costes, mejoran la sostenibilidad y permiten afrontar uno de los grandes desafíos del rural: la falta de mano de obra y el relevo generacional.

Drones que fumigan cultivos desde el aire con precisión milimétrica. Vacas geolocalizadas capaces de avisar de un parto inminente a través del teléfono móvil. Robots radiocontrolados que trabajan en pendientes imposibles, donde un tractor convencional supondría un riesgo mortal.

"Estamos viviendo una transformación enorme en el sector primario", explica Víctor Quindimil, director ejecutivo Murat, distribuidora especializada en maquinaria inteligente para agricultura, ganadería y gestión forestal. "La tecnología ya no es una opción de futuro: es una necesidad para mantener la competitividad y garantizar la seguridad de los trabajadores".

Sobre una explanada industrial, en Ordes, en la sede de Murat, varios drones agrícolas de gran tamaño llaman la atención por sus depósitos y hélices sobredimensionadas. "Disponemos de distintos modelos de drones agrarios", explica Quindimil mientras señala uno de los dispositivos. "Todos permiten trabajar tanto con líquidos como con sólidos. Podemos aplicar herbicidas, abonos foliares o incluso realizar siembras".

La principal ventaja no es únicamente la velocidad. También la reducción del impacto ambiental. Según datos de la Comisión Europea, la agricultura de precisión puede reducir hasta un 30% el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios gracias a aplicaciones mucho más exactas y controladas. "Al no compactar el suelo y optimizar las cantidades, se reduce muchísimo la contaminación", sostiene el empresario gallego. "Además, se ahorra tiempo y costes".

España se ha convertido en uno de los países europeos con mayor crecimiento en implantación de agricultura inteligente, impulsada tanto por los fondos europeos como por la necesidad de aumentar la rentabilidad de explotaciones cada vez más presionadas por los costes energéticos y la escasez de mano de obra.

La innovación no termina en el aire. A pocos metros de los drones aparecen varios vehículos compactos, robustos y radiocontrolados. Son robots desbrozadores capaces de operar en inclinaciones de hasta 61 grados. "Estos equipos minimizan el riesgo de muerte por vuelco", explica Quindimil. "Hay trabajos que antes se hacían manualmente porque era demasiado peligroso meter un tractor. Ahora pueden hacerse de forma mecanizada". La prevención de incendios forestales es otro de los grandes objetivos. La mecanización de la limpieza forestal se ha convertido en una herramienta estratégica para reducir riesgos.

"Sabemos todo del animal en tiempo real"

La transformación tecnológica alcanza también a la ganadería extensiva. En la finca Villadangos, situada en O Corgo,en Lugo, el ganadero José Antonio Ferreiro nos enseña en el teléfono la ubicación exacta de una de sus vacas: "Ahora sabemos todo del animal en tiempo real. Eso antes era imposible". Cada vaca lleva colocado un collar inteligente que monitoriza constantemente su actividad. El sistema permite detectar anomalías de salud, prever partos e incluso localizar exactamente a cada res. "Cuando una vaca se acerca al parto suele aumentar la temperatura y apartarse del grupo", señala Ferreiro. “El sistema nos avisa antes”.

Entre los avances más llamativos figura un pequeño dispositivo colocado en el rabo del animal mediante una venda elástica. "El sistema detecta las contracciones del parto y manda una alerta al móvil aproximadamente una hora antes", detalla Ferreiro.

El siguiente paso ya está en marcha: los cierres virtuales. "Estamos probando sistemas geolocalizados para delimitar zonas de pastoreo sin necesidad de cercados físicos", explica. "Desde el teléfono podemos modificar el perímetro".

La innovación llega en un momento decisivo para el sector primario español. Según el Ministerio de Agricultura, más del 40% de los titulares de explotaciones agrarias supera los 65 años. El relevo generacional continúa siendo uno de los grandes problemas estructurales del campo. La automatización aparece así como una herramienta para mantener explotaciones viables con menos mano de obra. "Muchos jóvenes sí quieren quedarse en el rural", sostiene Quindimil. "Pero necesitan rentabilidad y calidad de vida. La tecnología ayuda muchísimo", sentencia Víctor.

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