Animales
La primate, capaz de reconocer caracteres chinos, letras y colores, fallece a los 49 años en Japón tras décadas de investigación científica.
La chimpancé Ai, una de las figuras más relevantes en la investigación sobre cognición animal, ha fallecido a los 49 años, según han informado investigadores japoneses. El animal, que participó durante décadas en estudios sobre percepción, memoria y aprendizaje, murió a consecuencia de un fallo multiorgánico y dolencias asociadas a la vejez, de acuerdo con el comunicado difundido por el Centro para los Orígenes Evolutivos del Comportamiento Humano de la Universidad de Kioto.
Ai alcanzó proyección internacional por su extraordinaria capacidad para reconocer más de un centenar de caracteres chinos, el alfabeto inglés, los números arábigos del cero al nueve y hasta once colores distintos. Su caso se convirtió en una referencia para la primatología contemporánea y contribuyó a replantear los límites del aprendizaje simbólico en primates no humanos.
La chimpancé llegó a la Universidad de Kioto en 1977 y, desde entonces, fue el eje central de numerosos proyectos científicos centrados en el estudio de la mente del chimpancé. Según explicaron los investigadores, Ai participó activamente en experimentos que permitieron analizar cómo estos animales perciben el entorno, procesan información visual y establecen asociaciones simbólicas.
El primatólogo Tetsuro Matsuzawa, uno de los principales responsables de los estudios, explicó en anteriores investigaciones que Ai era capaz de relacionar símbolos abstractos con objetos reales. En uno de los experimentos más conocidos, se le mostró en una pantalla el carácter chino correspondiente al color rosa junto a dos cuadrados, uno rosa y otro púrpura. La chimpancé seleccionó de forma sistemática el color correcto.
Otro de los ejercicios que ejemplificaron su capacidad cognitiva consistía en la representación gráfica de objetos. Cuando se le mostraba una manzana, Ai elegía en la pantalla un rectángulo, un círculo y un punto, componiendo una "manzana virtual". Para los investigadores, este comportamiento evidenciaba una forma avanzada de representación mental y categorización.
Estas habilidades situaron a Ai como objeto de numerosos artículos académicos y de divulgación científica. Sus resultados fueron publicados en revistas especializadas como Nature, y su figura trascendió el ámbito académico, llegando a medios de comunicación generalistas, donde fue apodada como una chimpancé "genio".
En el año 2000, Ai dio a luz a su cría, Ayumu, cuyas capacidades llamaron también la atención de la comunidad científica. Los estudios conjuntos entre madre e hijo permitieron analizar procesos de transmisión de conocimientos y aprendizaje intergeneracional, un campo clave para comprender la evolución de la inteligencia.
La chimpancé, originaria de África occidental, desempeñó así un papel central no solo como sujeto de experimentación, sino como base para desarrollar un marco metodológico estable en la investigación sobre cognición animal.
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