RESCATE CONTRARRELOJ

Las autoridades tailandesas evitan anunciar una fecha para el rescate de los niños y por primera vez hablan de tiempo limitado

Los niños han comenzado a dar clases de buceo y cada vez se encuentran más animados. Sin embargo, las condiciones en la cueva están empeorando. Se están quedando sin oxígeno y los equipos de salvamento tendrán que meter una tubería para renovar el aire. Los voluntarios han drenado ya el agua comparable a 50 piscinas olímpicas, han retirado escombros y colocado luces y guías dentro de la cueva.

La situación en la cueva de Tailandia donde permanecen los 12 niños y su entrenador es cada vez más complicada.

Comienza la época de monzones en Tailandia y comienza a faltar oxígeno en la cueva. Entrar o salir ahora mismo es muy complicado debido a los desniveles del terreno y las zonas inundadas.

Las autoridades evitan anunciar una fecha para el rescate y solo adelantan que se procederá de manera gradual: sacarán primero a los niños en mejores condiciones físicas y psicológicas.

En el rescate ha perdido la vida uno de los buceadores que trataban de ayudar. Se trata de un exmilitar que estaba colocando botellas de oxígeno a lo largo de la ruta para facilitar la salida de los chicos y el entrenador.

"Mientras salía se quedó inconsciente, su compañero de buceo trató de ayudarle pero no funcionó", confiesa el comandante Arpakorn Yookongkaew, que explica que el buceador se quedó sin aire y que su deseo antes de partir era que "la buena suerte esté de nuestro lado para traer a los niños de vuelta a casa".

Ajenos a la tragedia, los niños siguen dando clases de buceo. "No sé cuándo comenzará el rescate, pero los niños ya están entrenando. Están más contentos y por fin han conseguido contactar con sus familiares", explica Ivan Karadzic, otro buceador.

"Estoy preocupado, nunca ha buceado, pero puede nadar un poco", dice Somboon Kaewwongwan, familiar de uno de los niños atrapados.

Hoy los equipos de salvamento meterán una tubería para renovar el aire en la cueva porque el oxígeno ha descendido a la mitad en la zona de los niños. Para salir, tendrán que ir por pasadizos estrechos donde tendrán que nadar, pues en algunos la inundación alcanza los cinco metros.

Los voluntarios ya han drenado el agua comparable a 50 piscinas olímpicas, han retirado escombros y colocado luces y guías. Eso dentro, porque fuera decenas de personas buscan fisuras en la montaña para evacuar al grupo desde arriba. Por primera vez se habla de un tiempo limitado.

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