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Dentro del plan que mató a Jamenei: cámaras de tráfico hackeadas, guardaespaldas vigilados y 30 misiles Sparrow

El Financial Times revela que Israel pasó años pirateando las cámaras de tráfico de Teherán y vigilando a sus guardaespaldas antes del asesinato del líder supremo de Irán.

Un artículo publicado por el Financial Times desvela el complejo entramado tecnológico y operativo que habría precedido al ataque israelí que acabó con la vida del ayatolá Alí Jameneí en Teherán. Según el diario británico, la operación no fue un golpe improvisado en el contexto de la guerra, sino la culminación de años de infiltración digital, recopilación masiva de datos y planificación estratégica.

Estas capacidades formaban parte de una campaña de inteligencia desarrollada en el tiempo que allanó el camino para el asesinato del ayatolá. Pero esta fuente de datos en tiempo real no fue la única forma en que Israel y la CIA pudieron determinar con exactitud a qué hora el octogenario Jameneí estaría en sus oficinas aquella mañana de sábado, así como quiénes le acompañarían.

Más allá del impacto político, el reportaje sitúa el foco en la dimensión tecnológica del ataque: una guerra invisible previa que convirtió la infraestructura urbana y las comunicaciones iraníes en herramientas de vigilancia.

Estas son las claves que, según el Financial Times, explican la preparación y ejecución del operativo 'Furia Épica': así fue la caza al líder supremo de la teocracia iraní. Años de trabajo que acabaron en apenas 60 segundos con los 37 años en el poder de Alí Jameneí.

La ciudad como red de vigilancia

Durante años, Israel habría tenido acceso a la red de cámaras de tráfico de Teherán. Las imágenes, cifradas y enviadas a servidores externos, permitían observar rutinas, movimientos y accesos al complejo donde trabajaba Jameneí. No se trataba solo de vigilar al líder, sino de analizar el entorno: dónde aparcaban los escoltas, qué rutas utilizaban, en qué horarios se concentraban los equipos de seguridad. La infraestructura civil se convirtió, en la práctica, en una plataforma de inteligencia permanente.

'Patrones de vida' de miembros de seguridad

El seguimiento ya no dependía exclusivamente de agentes sobre el terreno. Sistemas de análisis masivo de datos procesaban miles de millones de registros para construir lo que en inteligencia se conoce como 'patrón de vida': direcciones, turnos, desplazamientos y vínculos entre miembros del aparato de seguridad. El uso del análisis de redes sociales permitió asimismo detectar centros reales de decisión y no solo cargos formales.

Bloqueo selectivo de comunicaciones

Según el Financial Times, en el momento clave se habrían interferido componentes de varias antenas de telefonía móvil cercanas a la calle Pasteur. El efecto era quirúrgico: los teléfonos parecían estar comunicando cuando eran llamados, impidiendo que el equipo de protección recibiera posibles alertas. No se trató de un apagón masivo, sino de una alteración puntual diseñada para evitar sospechas inmediatas y maximizar el factor sorpresa del ataque.

Fusión de inteligencia: la fuente humana

La confirmación de la reunión en la que se encontraba Jameneí no se basó en una sola vía. La inteligencia de señales -cámaras y redes móviles penetradas- habría indicado que los altos cargos se dirigían hacia dicho complejo en Teherán. Sin embargo, los estadounidenses tenían algo aún más concreto: una fuente humana habría confirmado la celebración del encuentro, proporcionando la validación final antes del ataque.

Neutralizar 'los ojos' antes del golpe

El reportaje recuerda que en operaciones previas Israel había combinado ciberataques, drones y munición de precisión para inutilizar radares y sistemas de defensa aérea iraníes de fabricación rusa. El objetivo es claro: acabar primero con la capacidad de detección y respuesta del adversario.

'Eliminar los ojos' antes de lanzar el ataque principal. Los 30 misiles Sparrow utilizados por los cazas israelíes, de largo alcance, permitían impactar desde fuera del radio efectivo de las defensas iraníes. Esta municiuón puede alcanzar un objetivo del tamaño de una mesa de comedor desde más de 1.000 kilómetros de distancia

La ventana operativa fue decisiva

Uno de los factores determinantes fue que Jameneí no se encontraba en uno de sus búnkeres subterráneos en el momento del ataque. Según las fuentes citadas, alcanzar esas instalaciones habría sido mucho más complejo o incluso imposible con el armamento disponible. La coincidencia de una reunión presencial con altos mandos y la permanencia en superficie abrió una oportunidad excepcional que difícilmente se habría repetido una vez iniciada formalmente la guerra.

Decisión política y cambio de doctrina

Más allá de la tecnología, varios responsables citados por el Financial Times subrayan que el asesinato de Alí Jameneí fue una decisión política. Israel había evitado tradicionalmente eliminar a jefes de Estado enemigos en ejercicio incluso en tiempos de guerra.

El ataque marcaría así un punto de inflexión: la culminación de más de dos décadas de preparación centrada en Irán y, al mismo tiempo, la apertura de una fase de mayor riesgo en una región ya de por sí peligrosa. La operación, tal y como la describe el rotativo británico, muestra hasta qué punto la guerra contemporánea se libra mucho antes de que caigan las bombas en servidores, algoritmos y redes invisibles.

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