Líbano-Israel
La presión de Donald Trump sobre Benjamin Netanyahu hace efecto y en las últimas horas se ha conseguido un alto el fuego en Líbano. Este cese de hostilidades era el paso previo para llevar a buen puerto las negociaciones de Estados Unidos con Irán. La Casa Blanca cree que el fin de la guerra podría llegar este fin de semana.
La reunión se ha celebrado en Washington. Allí, delegaciones de Israel y Líbano ha acordado un alto fuego condicionado a que la milicia chií Hizbulá detenga sus ataques contra territorio israelí y cese sus operaciones en el sur del país árabe. Con Estados Unidos como mediador se ha preparado un plan para crear "zonas piloto" en el Líbano que sean controladas por el Ejército libanés y excluyan al grupo islamista.
El próximo 22 de junio se celebrará una nueva ronda de negociaciones en Washington. Los tres países dieron a conocer el acuerdo a través de un comunicado: "Como resultado de las negociaciones lideradas por Estados Unidos, Israel y Líbano han acordado la implementación de un alto el fuego". Esta tregua, según matiza el texto, "está supeditado al cese total de los disparos de Hezbolá y a la evacuación de todos los miembros de Hezbolá del sector sur del Litani".
En el comunicado también se señala que "todos los países han reafirmado que el futuro de la relación entre Israel y Líbano debe ser decidido por los dos gobiernos soberanos" y se rechaza "cualquier intento, por parte de cualquier actor estatal o no estatal, de tomar como rehén el futuro de Líbano".
Israel condiciona su "seguridad" y el respeto de su "integridad territorial" al "desarme de Hezbolá" y "el desmantelamiento de su infraestructura en todo Líbano". Además, tras conocerse el acuerdo el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter avisa de que "si Hezbolá cree que este resultado le otorga impunidad, se equivoca", y advierte de que de este alto el fuego "depende totalmente" del "cese total de los ataques contra Israel y del desmantelamiento completo de Hezbolá y su infraestructura terrorista".
Las últimas hostilidades a gran escala estallaron el pasado 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí en represalia por el asesinato del entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra la República Islámica.