EL EJÉRCITO IRAQUÍ SIGUE AVANZANDO

Daesh utiliza armas químicas contra las zonas de Mosul tomadas por las fuerzas iraquíes

Además, según fuentes iraquíes citadas por Reuters, "las motocicletas suicidas son ahora el arma favorita del grupo terrorista en la Ciudad Vieja".

La Policía iraquí ha denunciado el uso de armas químicas por parte de Daesh contra los barrios de Uruba y Bab Yadid, recientemente arrebatadas a los yihadistas por las fuerzas gubernamentales. El ataque se produjo el sábado y provocó heridas leves, según la Policía Federal iraquí, que ha subrayado que este incidente no ha impedido el avance hacia el casco antiguo de Mosul.

Así, en las últimas horas, las fuerzas iraquíes han logrado penetrar 200 metros hacia la Ciudad Vieja y la emblemática Mezquita de Al Nuri, un templo del siglo XII donde en 2014 se proclamó el Califato del Estado Islámico. Este sábado las fuerzas gubernamentales han luchado casa por casa para avanzar desde los barrios del sur hacia el norte de la ciudad. "Las motocicletas suicidas son ahora el arma favorita del Estado Islámico en la Ciudad Vieja", ha explicado un militar en declaraciones a Reuters.

"Tenemos que registrar cada casa para evitar que haya atacantes con motocicletas con explosivos", ha añadido. Sin embargo, a pesar de la ofensiva, las líneas del frente apenas se han movido desde hace un mes. Estado Islámico controla Mosul desde verano de 2014 y la ha convertido en su principal bastión en Irak. Las fuerzas de seguridad lanzaron una ofensiva en octubre para intentar recuperar la ciudad.

A finales de enero, el Ejército de Irak anunció la toma de todos los barrios de Mosul ubicados al este del río Tigris, si bien los yihadistas siguen controlando la zona occidental de la ciudad. El primer ministro de Irak, Haider al Abadi, ordenó el 19 de febrero el reinicio de la ofensiva contra los yihadistas en el oeste de la ciudad, pidiendo a sus tropas que "respeten los Derechos Humanos".

Los milicianos yihadistas están prácticamente rodeados en la parte occidental de Mosul, donde aún quedan unos 750.000 civiles tras la toma de la parte oriental de la ciudad el pasado mes de enero tras más de tres meses de combates.

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