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Arresto de niños y persecuciones por el color de piel: así trabajan los observadores del ICE para denunciar "violaciones de derechos humanos"

Tras la muerte de Renee Nicole Good, Kateri Heymans decidió ser observadora del ICE para mantenerse segura y proteger a los demás.

Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, por segunda vez, las operaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, sus siglas en inglés) se han intensificado en todo el país. Más agentes y más operativos es lo que ha traído consigo el regreso del republicano.

En el estado de Minnesota, la tensión estalló tras el letal tiroteo de Renee Nicole Good, de 37 años, en Mineápolis, que generó una oleada de protestas y de indignación social. El ICE, encargado de hacer cumplir las leyes de inmigración y realizar deportaciones, ha llevado a cabo miles de arrestos desde el regreso de Trump al poder. Activistas y comunidades locales denuncian abusos y un uso excesivo de la fuerza.

Desde su creación en 2003, como parte del Departamento de Seguridad Nacional tras los atentados del 11 de septiembre, el papel de los agentes ha sido cuestionado por sus actuaciones respecto a la política migratoria. Sin embargo, desde comienzos de este año, ha llegado a su punto más álgido por los métodos de los agentes y la expansión de su presencia en estados del norte como Minnesota.

"Quería saber cómo mantenerme segura y cómo proteger a los demás de manera pacífica"

Kateri Heymans, docente y observadora del ICE

En Mineápolis los ciudadanos se han organizado en redes de observadores de ICE, es decir, personas que documentan las detenciones, alertan a sus vecinos de la llegada de agentes y registran posibles abusos. Una de ellas es Kateri Heymans, docente y residente de la ciudad, quien se registró tras la muerte de Good y se ha convertido en testigo directo de los operativos.

"Nuestro papel es observar, avisar con silbatos para que la gente pueda protegerse, grabar lo que ocurre y recordarles a todos cuáles son sus derechos", explica Kateri, que añade que un observador "es alguien que está presente cuando ICE intenta detener a un vecino".

"Yo decidí registrarme porque hemos tenido más de 3.000 agentes aquí en Minnesota y eso está afectando a todo el vecindario. Quería saber cómo mantenerme segura y cómo proteger a los demás de manera pacífica". La observadora expone que aprendes "a actuar pacíficamente, a no intervenir, pero sí a documentar", además "te enseñan las leyes, lo que se puede hacer para ayudar a nuestros vecinos", relata.

Arrestan a niños y discapacitados

Desde comienzos de este año, la presencia de los agentes se ha vuelto más visible y su comportamiento más agresivo, donde "cada semana se vuelven más brutales. Incluso están arrestando a niños y a personas con discapacidad. Es cruel y totalmente innecesario", explica.

La observadora denuncia que los operativos del ICE no distinguen entre situación migratoria, estatus legal o ciudadanía: "Hay personas con 'green card', casadas con estadounidenses, o que están en proceso de asilo, y también las detienen. No están siguiendo las leyes".

"Son violaciones de derechos humanos"

Aunque destaca el nivel de racismo que ella percibe en los agente: "Paran a cualquiera solo por su color de piel. Hay ciudadanos estadounidenses detenidos, incluso personas de comunidades indígenas que confunden con inmigrantes latinos. Es una locura".

"Paran a cualquiera solo por su color de piel: detienen a ciudadanos estadounidenses y de comunidades indígenas que confunden con inmigrantes latinos"

Kateri Heymans, docente y observadora del ICE

Las personas que son arrestadas por los agentes son trasladadas a centro de detención, lugares donde Kateri denuncia las condiciones que se viven allí. La familia de una amiga suya le contó que le dieron "comida podrida y que no recibieron atención médica cuando su familiar se enfermó mucho. Hay gente discapacitada, embarazadas, niños".

El trato recibido en los centros, donde informa que han muerto 6 personas en el mes de enero, lo califica de "violaciones de derechos humanos" donde se te puede negar agua, ir al baño, bañarse, cosas básicas".

Ante esta situación, muchas personas han optado por no salir de casa y asegura que "no van a trabajar por miedo", lo que "los deja sin dinero para comida o alquiler". "Hay muchísima gente en una situación muy crítica y la comunidad inmigrante está sufriendo muchísimo", lamenta. Además, Kateri asegura que la violencia policial también se dirige contra quienes observan. "Tratan a los observadores como delincuentes, como si observar o grabar fuera un delito y no lo es", subraya.

Por lo que ella entiende, "a las fuerzas locales no les gusta la presencia de ICE", las cuales no pueden hacer nada ahora y también "han sido perseguidas por su color de piel".

Tras el asesinato de Renee Nicole Good, el movimiento de observadores ha crecido, ya que "muchas personas se inscribieron para ser observadores constitucionales": "En vez de esconderse, están apoyando más a la comunidad". En su opinión "la gente de Minnesota es muy valiente y también muy generosa en apoyar a la comunidad con comida, con cosas que las personas están necesitando en este momento".

Frenan abusos

Asegura que el movimiento "sí ha frenado abusos". "Lo más importante es con el silbato y el ruido", destaca, con los que avisas a los vecinos y puedes ayudarlos a esconderse. Incluso "cuando hay suficientes personas grabando o haciendo ruido con los silbatos, a veces los agentes se marchan".

"Lo importante es poder documentar para que la gente pueda ver las cosas terribles que está haciendo ICE"

Kateri Heymans, docente y observadora del ICE

Pero remarca que ellos están ahí para "poder documentar lo que está pasando y que la gente pueda ver a través las cosas terribles que ICE está haciendo".

Sin embargo, su esperanza se mantiene viva. "Espero que se respete la humanidad de las personas, que paren de detener a toda esa gente que no es mala, es gente buena. Son parte de nuestra comunidad, que contribuye en Minnesota". Ojalá esto termine y que dejen de detener a niños, a gente discapacitada, que dejen de tratar a la gente con tanta crueldad y que se vayan, que se vayan", concluye la observadora.

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