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Termina la tregua en Minneápolis y Trump recupera otro de sus mantras: "Le robaron las elecciones en 2021"

La orden del FBI para incautar material electoral en Georgia reactiva el núcleo duro del trumpismo conspirativo y eleva la tensión institucional. Otra escalada significativa de los esfuerzos de la administración Trump para desafiar la narrativa de su derrota en las elecciones de 2020.

Donald Trump, en la inauguración de una avenida con su nombre en Palm Beach, Florida, Estados Unidos, el 16 de enero de 2026.Reuters

El FBI ejecutó este miércoles una orden de allanamiento en un almacén electoral de un condado de Georgia, epicentro desde hace años de las teorías conspirativas de la derecha estadounidense sobre las elecciones presidenciales de 2020. La intervención supone una escalada significativa en la ofensiva política y judicial impulsada desde el entorno de Donald Trump para reescribir el relato de su derrota frente a Joe Biden, una estrategia que numerosos analistas han descrito como un intento sistemático de deslegitimar el sistema electoral estadounidense.

La orden, firmada por un magistrado federal en Atlanta, autoriza la confiscación de todas las papeletas físicas de las elecciones de 2020, así como cintas tabuladoras, imágenes del recuento y registros de votantes. La medida llega pocos días después de que Trump volviera a denunciar públicamente que los comicios fueron "amañados" y prometiera represalias contra quienes, a su juicio, participaron en el supuesto fraude. "Pronto habrá quienes sean procesados por lo que hicieron", afirmó la semana pasada durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, reiterando una acusación que ha sido desmentida por tribunales estatales y federales, el Departamento de Justicia y organismos electorales independientes.

El condado allanado ya fue foco nacional en enero de 2021, cuando Trump presionó telefónicamente al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, para que "encontrara" los votos necesarios para revertir el resultado electoral. La grabación de aquella llamada, publicada por The Washington Post, se convirtió en símbolo de los intentos del entonces presidente por alterar el proceso democrático y fue incorporada posteriormente a investigaciones penales y legislativas sobre el asalto al sistema electoral.

El contexto político actual vuelve a ser decisivo. Con la vista puesta en noviembre de 2026, primero las primarias de mayo y después las elecciones generales,Trump parece decidido a impedir que unas elecciones intermedias debiliten su poder político. Para sus críticos, la estrategia es clara: mantener viva la narrativa del fraude, erosionar la confianza pública en el sistema electoral y generar un clima de confrontación permanente que pueda justificar nuevas medidas de presión institucional.

La tregua en Minneápolis ha terminado. Y el fantasma del "robo electoral", desacreditado por más de sesenta fallos judiciales desde 2020, vuelve a ocupar un lugar central en el discurso presidencial.

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