La princesa Leonor apela en Oviedo al respeto, la empatía y la defensa de la democracia en una gala marcada por la emoción del relevo generacional y los mensajes de concordia y compromiso del Rey Felipe VI.
Premios Princesa de Asturias
La princesa Leonor apela en Oviedo al respeto, la empatía y la defensa de la democracia en una gala marcada por la emoción del relevo generacional y los mensajes de concordia y compromiso del Rey Felipe VI.
Oviedo volvió a convertirse este viernes en el epicentro del talento y la cultura mundial con la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2025. La ceremonia, celebrada en el Teatro Campoamor, reunió a la Familia Real, los premiados y numerosas personalidades de la vida pública en una tarde marcada por la emoción, la reflexión y el simbolismo del relevo generacional.
La princesa Leonor y la infanta Sofía acompañaron a los Reyes en el palco real mientras sonaba el himno nacional interpretado por la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo. Entre aplausos y expectación, los galardonados fueron subiendo al escenario para recibir uno a uno sus premios. La fotógrafa Graciela Iturbide, la tenista Serena Williams, el sociólogo Douglas Massey, el economista Mario Draghi y los representantes del Museo Nacional de Antropología de México fueron algunos de los protagonistas de la tarde.
La princesa Leonor consolidó este viernes su papel institucional y su voz propia en un discurso que combinó emoción, sentido cívico y madurez. La heredera del trono apeló a la empatía, la educación, el respeto y la defensa de la democracia como pilares del progreso común.
Leonor llamó a "recordar lo que significa tratar bien al prójimo, salir de la trinchera, sacudirnos el miedo, unirnos para hacer las cosas mejor". Ante un auditorio entregado, pidió "volver a lo esencial: al respeto por quienes piensan diferente, por quienes son diferentes; a la educación, a valorar a nuestras maestras y maestros y considerar nuestro tiempo escolar obligatorio como una etapa crucial en la que todos, administraciones y sociedad civil, deben implicarse para que cada ciudadano libre tenga oportunidades".
La princesa de Asturias subrayó la necesidad de "no olvidarnos de atender, con acciones responsables y medibles, a quienes no lo tienen fácil, a las personas más vulnerables, a los jóvenes que pelean para formarse, para tener un trabajo, para tener un hogar", así como "a las personas mayores que no desean estar solas, a nuestros niños y niñas en riesgo de pobreza".
También defendió "confiar en la democracia frente a la intolerancia y en el Estado social de derecho frente al abuso de poder", convencida de que "la convivencia no es fácil, pero es el único camino para lograr el progreso compartido". En su intervención, recordó la "complejidad del mundo que nos rodea" y la importancia de "avivar el entusiasmo", reivindicando los valores europeos y el compromiso ciudadano frente al miedo y la división.
La heredera dedicó parte de su discurso a homenajear personalmente a los galardonados, "permitidme que escriba una carta a cada premiado", dijo, antes de dirigirse a cada uno con palabras de admiración y cercanía.
El Rey Felipe VI cerró la ceremonia con un discurso que combinó emoción personal y sentido institucional. "Hablar desde esta tribuna, además de un honor, es un enorme privilegio que llevo haciendo desde hace 44 años, los últimos siete junto a mi hija Leonor, que tiene un papel más activo en la vida pública", confesó. "En consecuencia, me corresponde cederle este espacio como heredera de la Corona. Esto lo digo con emoción de padre y de rey", añadió, provocando un aplauso prolongado.
Felipe VI aseguró que "no puedo concebir, y menos la Reina, estar lejos. Presente o no, siempre estaré comprometido" con los premios y con Asturias. Subrayó que "una sociedad madura debe saber identificar la excelencia y reconocer el mérito", y definió hablar de los premiados como "un deber cívico, porque les entregamos un símbolo con el que los ensalzamos y agradecemos su contribución a la humanidad".
El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, distinguido con el Premio de Comunicación y Humanidades, afirmó que recibir tan alta distinción en una ciudad con tanta historia era para él un gran honor y una alegría. Recordó que algunos de sus textos "han causado irritación", pero aseguró que siempre ha tratado de cumplir su deber como filósofo: agitar y despertar la conciencia de la gente.
En un discurso de tono reflexivo, denunció que la libertad de la que creemos gozar es una ilusión y que, en realidad, vivimos en "un régimen despótico neoliberal que explota la libertad". Sus palabras, contundentes y críticas, fueron acogidas con una ovación que confirmó la vigencia de su pensamiento.
El escritor Eduardo Mendoza, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, aportó el toque de humor y elegancia que lo caracteriza. Agradeció el reconocimiento confesando que el premio había sido para él un honor, una sorpresa y una alegría. Dijo haber tenido la suerte de nacer y crecer rodeado de libros y quiso recordar a quienes lo acompañaron en su carrera: amigos, maestros, editores, agentes y familiares. Con su habitual ironía, remató que "lo demás es mérito mío, ya está bien de modestia", provocando las risas del público. Cerró su discurso asegurando que, si alguna felicidad ha dado a sus lectores, ellos se la han devuelto con creces.
Graciela Iturbide, Premio de las Artes, se mostró "muy honrada" y agradecida. Aseguró que la fotografía no es la verdad, sino una interpretación de la realidad que el artista aprende, y explicó que todo lo que ha fotografiado la ha llenado el espíritu y la ha empujado a repetir el proceso creativo. Confesó sentirse fruto de la fusión entre dos culturas, la mexicana y la europea, y dedicó el premio a su país, que "hoy está muy presente en Oviedo".
Minutos después tomó la palabra Mario Draghi, Premio de Cooperación Internacional, quien aceptó el galardón con gratitud y con un profundo sentimiento de responsabilidad. Recordó que construir Europa ha sido gran parte de su vida profesional, y advirtió que las perspectivas para el continente son hoy las más difíciles que recuerda, pues casi todos los principios sobre los que se fundó la Unión Europea están sometidos a tensiones. Sus palabras, serenas pero firmes, fueron recibidas con respeto por un público consciente de su peso político e intelectual.
Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.