Guerra Irán-EE.UU
El ejecutivo monitoriza la eficacia de las medidas aprobadas y mantiene la puerta abierta a adaptarlas o ampliarlas.
El Gobierno monitoriza estos días el impacto económico de la guerra en Irán y la aplicación y eficacia de las medidas aprobadas para hacer frente a ella, mientras mantiene la puerta abierta a adaptarlas o añadir más en función de las necesidades, como se ha hecho con otras medidas de emergencia similares.
En un contexto que el Gobierno define como "muy complicado", la portavoz Elma Saiz recordó este martes que "se producen reuniones con todos los sectores para ir viendo que el plan se traslada al bolsillo de los ciudadanos", así como a los sectores expuestos y aquellos que puedan suponer “una subida de la cesta de la compra”.
Así, el Ministerio de Transportes ha pactado con el departamento de mercancías del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), que reúne a las principales patronales del sector, incluir en un real decreto-ley que será elevado al Consejo de Ministros medidas de refuerzo del escudo desplegado en marzo, que atenderían a las principales reclamaciones del sector ante la escalada del precio del gasóleo. Un acuerdo que llega después de varias reuniones técnicas en las que las patronales presentaron 14 medidas y aseguraron que el Gobierno era "receptivo".
Sobre la mesa están también peticiones como la del lehendakari, Imanol Pradales, que pidió al presidente del Gobierno en su reunión en La Moncloa la rebaja temporal del IVA de la carne y el pescado desde el 10% al 4%, entre otras medidas.
El ejecutivo asegura que está en "escucha activa" a todos los sectores y señala que si hay que implementar o adecuar medidas, se hará. "La acción de gobierno está viva", aseguró este martes Saiz en La Moncloa, recordando que el plan "de acompañamiento es flexible" y que se ha dotado con unos 5.000 millones de euros.
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