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Sacarse el carné de conducir en España desespera a los alumnos, con retrasos de hasta un año

Las autoescuelas culpan del bloqueo del sistema a la falta de examinadores en la DGT.

Sacarse el carné de conducir se ha convertido en una carrera marcada por las listas de espera. En muchas provincias españolas, los alumnos tardan meses en poder acceder al examen práctico mientras las autoescuelas denuncian un colapso estructural que, aseguran, se ha agravado en los últimos años por la falta de examinadores de la Dirección General de Tráfico (DGT).

La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha cargado este martes contra el director general de Tráfico, Pere Navarro, después de que este afirmara en el Congreso que "solo un 8% de la bolsa de alumnos está en condiciones de examinarse". Para la patronal del sector, esas palabras "minimizan" el problema y evidencian “un desconocimiento de cómo funciona el proceso formativo”.

Las autoescuelas sostienen que el principal obstáculo sigue siendo la falta de capacidad para realizar exámenes prácticos. Según denuncian, los refuerzos de personal llegan sin margen suficiente para reorganizar la formación de los alumnos. "Resulta desleal reprochar a las autoescuelas que, tras años denunciando la falta de capacidad de examen, no puedan presentar más alumnos cuando se anuncian refuerzos con apenas 15 días de antelación", señala la CNAE.

Esperas de hasta un año

El problema afecta ya a buena parte del país. Lo que antes suponía uno o dos meses de espera se ha convertido en retrasos que alcanzan los seis, ocho e incluso doce meses en algunas zonas.

La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) asegura que, en determinadas provincias, los aspirantes llegan a esperar hasta nueve meses para examinarse. El impacto no solo alcanza a quienes buscan obtener el permiso tipo B, sino también a conductores profesionales y transportistas que necesitan carnés específicos para poder trabajar.

Desde el sector advierten de que esta situación está afectando directamente al relevo generacional del transporte y a empresas que necesitan incorporar nuevos conductores.

El algoritmo CAPA y el reparto de exámenes

Para intentar corregir el problema, la DGT implantó en 2021 el sistema CAPA, un algoritmo que distribuye las plazas de examen en función del número de examinadores disponibles, los alumnos pendientes y el porcentaje de aprobados de cada autoescuela.

Sin embargo, muchas autoescuelas denuncian que el sistema penaliza a los centros con más suspensos y no responde a la demanda real. Incluso las escuelas con mejores resultados reconocen que continúan acumulando retrasos.

Madrid registra demoras medias de hasta seis meses en algunas zonas, mientras que en Barcelona la lista de espera supera las 63.000 personas. En el conjunto de Cataluña, más de 85.000 aspirantes permanecen pendientes del examen práctico.

Aunque el examen teórico mantiene una validez de dos años, el sector teme que, si el colapso continúa creciendo, muchos alumnos terminen enfrentándose también a la caducidad de esa prueba antes de poder examinarse en carretera.

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