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Almería

El Hotel del Algarrobico: 20 Años de Controversia en la Costa de Carboneras

Fue declarado ilegal por ocupar suelo protegido y quedó paralizado. Veinte años después, sigue pendiente de demolición, el alcalde pide coordinación y medidas para cerrar este conflicto histórico.

Hace 20 años, las obras del hotel del Algarrobico, en Carboneras (Almería), fueron paralizadas por orden judicial, cuando el edificio estaba prácticamente terminado. Con 21 plantas y 411 habitaciones, el proyecto se levantó a escasos metros del mar, en pleno corazón del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar, una de las zonas más protegidas de la costa española. La paralización se debió a que la construcción incumplía la Ley de Costas, al invadir terreno que debía mantenerse libre de urbanización.

El proyecto comenzó en 2003, en plena burbuja inmobiliaria, y estaba promovido por la empresa Azata del Sol. Según el alcalde, Salvador Hernández, el proyecto contó con el "beneplácito y apoyo" de la Junta de Andalucía y del Gobierno de España, lo que, según él, hace que la responsabilidad sea compartida. La paralización judicial se produjo en 2006, cuando el edificio estaba casi listo para recibir a los primeros turistas, y abrió un complejo entramado legal que hoy todavía no se ha desliado.

Ecologistas alzan la voz

Desde el principio, organizaciones como Greenpeace y Salvemos Mojácar alertaron del impacto ambiental y denunciaron la ilegalidad del proyecto. En 2012, el Tribunal Supremo dictó sentencia firme declarando ilegal el hotel, y poco después el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) confirmó que el terreno no era urbanizable. Sin embargo, la demolición sigue pendiente, en parte debido a reclamaciones millonarias de la promotora y a la falta de acuerdo entre administraciones.

Uno de los principales problemas es económico. La promotora ha reclamado indemnizaciones millonarias, que deberían repartirse entre el Gobierno central, la Junta y el Ayuntamiento. Hernández ha advertido que el municipio, con un presupuesto anual de apenas 11 millones de euros, no podría afrontar su parte de estas posibles indemnizaciones sin perjudicar a los vecinos. Además, critica que el hotel se haya convertido en un "arma política arrojadiza" entre administraciones, y que este uso con fines partidistas dificulte alcanzar acuerdos y soluciones en beneficio de Carboneras.

El alcalde recuerda que hace veinte años no existía una conciencia medioambiental tan fuerte y que Carboneras, con su tradición marinera, convivía con municipios vecinos de gran desarrollo hotelero. Desde su punto de vista, la responsabilidad es compartida, pero las consecuencias han recaído sobre el municipio: ni empleo ni desarrollo económico, solo un daño reputacional que ha marcado la localidad durante dos décadas. Por ello, reclama coordinación entre administraciones, cumplimiento de los protocolos de demolición y apoyo real para la reconversión económica de la zona.

La espera y la reconstrucción económica

Actualmente, los protocolos establecen que la demolición corresponde al Gobierno central y la restauración de la zona a la Junta de Andalucía. Mientras tanto, el Ayuntamiento centra sus esfuerzos en atraer proyectos sostenibles de turismo, industria y pesca, buscando alternativas para los antiguos terrenos de la central térmica y un desarrollo económico respetuoso con el medio ambiente.

Un símbolo del pasado

El hotel del Algarrobico sigue en pie, dominando la playa, como un recordatorio visible de los errores del pasado y de la dificultad de equilibrar desarrollo económico, legalidad y protección del medio ambiente. Su historia, con múltiples flecos y responsabilidades compartidas, continúa siendo uno de los casos más emblemáticos de urbanismo controvertido en España.

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