SMI
El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vuelve a subir y ya genera preguntas entre millones de trabajadores.
El incremento del SMI es ya un hecho tras el preacuerdo alcanzado entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos UGT y CCOO. Con esta actualización, el salario mínimo se sitúa en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, una medida que beneficiará a unos 2,5 millones de personas, especialmente mujeres, que representan una parte importante de quienes perciben las retribuciones más bajas.
La subida, confirmada por la vicepresidenta y ministra de Trabajo Yolanda Díaz, supone 37 euros más al mes, lo que equivale a 518 euros adicionales al año. Aunque la cifra es clara en términos oficiales, su aplicación práctica depende de varios factores que conviene entender.
La nueva cuantía no es automática desde el anuncio. Para que tenga validez legal, debe ser aprobada por el Consejo de Ministros y publicada posteriormente en el Boletín Oficial del Estado. Este proceso suele completarse en pocas semanas, y el Gobierno prevé que quede formalizado entre mediados y finales de febrero.
Uno de los aspectos más relevantes es que la subida tendrá carácter retroactivo desde el 1 de enero. Esto significa que, aunque la aprobación llegue más tarde, los trabajadores recibirán los atrasos correspondientes a los meses anteriores en los que aún no se había aplicado el nuevo salario.
Desde el momento en que el Real Decreto entre en vigor, todas las empresas estarán obligadas a ajustar las nóminas para cumplir con la nueva cuantía mínima. Esto afecta tanto a contratos indefinidos como temporales, y también a empleos a tiempo parcial, donde el cálculo se realiza de forma proporcional.
Aunque la cifra oficial es de 1.221 euros mensuales, es importante distinguir entre salario bruto y salario neto, ya que no son lo mismo.
El salario bruto es el importe total antes de aplicar descuentos. El salario neto, en cambio, es la cantidad que el trabajador recibe en su cuenta bancaria tras deducir las cotizaciones a la Seguridad Social y las retenciones del IRPF.
En términos anuales, el nuevo SMI asciende a 17.094 euros brutos. Sin embargo, el dinero final que percibe cada persona puede variar en función de factores como:
Esto explica por qué dos trabajadores con el mismo salario bruto pueden cobrar cantidades ligeramente diferentes. Aun así, el objetivo del Ejecutivo es que el impacto positivo se note de forma directa en el bolsillo, evitando que el aumento se diluya en impuestos o cotizaciones.
Una de las principales preocupaciones es si esta subida implicará pagar más impuestos. Para evitarlo, el Gobierno ha acordado mantener un sistema de compensación fiscal similar al del año anterior, coordinado con el Agencia Tributaria.
Este mecanismo funciona mediante deducciones específicas que neutralizan el efecto del IRPF sobre el SMI. En la práctica, esto significa que, aunque durante el año pueda aplicarse alguna retención, esa cantidad será devuelta al presentar la declaración de la renta.
El objetivo es claro: garantizar que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo debido a la fiscalidad. De este modo, el incremento se traduce en un beneficio real y no solo en una cifra sobre el papel.
Además, este sistema también aporta estabilidad y previsibilidad, evitando que quienes perciben el salario mínimo tengan que enfrentarse a pagos inesperados al hacer su declaración.
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