Precios energía
La factura energética se calienta: el gas se dispara y arrastra el precio de la luz
El invierno todavía no ha llegado, pero el mercado energético ya ha empezado a pasar factura. El precio del gas ha pasado de 32 a alrededor de 80 euros el megavatio hora en apenas siete meses y podría superar los 100 si el invierno es especialmente frío. Europa afronta además los meses de mayor consumo con las reservas al 65%. Los expertos ya advierten del impacto en los hogares
Todavía quedan días para que empiece oficialmente el otoño, pero el mercado energético ya está mirando al invierno. Y lo hace con preocupación. El gas, que en febrero rondaba los 32 euros el megavatio hora, se mueve ahora en el entorno de los 80 euros. En apenas siete meses su precio se ha multiplicado por dos y medio.
El problema no es únicamente cuánto cuesta ahora, sino qué puede ocurrir cuando bajen las temperaturas y aumente el consumo. Europa llega a ese momento con menos margen que otros años. Las reservas de gas de la Unión Europea se encuentran alrededor del 65%, frente al 77% de hace un año y aproximadamente el 92% registrado por estas mismas fechas en 2023 y 2024.
Por ahora no se habla de falta de suministro. La preocupación está fundamentalmente en el precio. Europa depende cada vez más del gas natural licuado que llega por barco y debe competir por esos cargamentos en un mercado internacional sometido además a las tensiones geopolíticas.
A esa ecuación le falta una incógnita fundamental: qué invierno tendremos. Si es suave, la demanda será menor y las reservas aguantarán mejor. Pero si el frío aprieta, habrá que recurrir más rápidamente al gas almacenado y comprar más combustible en el mercado.
En ese escenario, los expertos advierten de que el gas podría superar los 100 euros por megavatio hora.
De la calefacción a la luz: el efecto dominó
La subida ya permite hacer algunas estimaciones sobre lo que puede ocurrir en los hogares. Jorge Morales de Labra, director de Próxima Energía, calcula que una factura de gas de unos 300 euros podría pasar a rondar los 500 euros.
La diferencia es importante: 200 euros más, casi un 67% de incremento. No significa que todas las familias vayan a pagar esa cantidad. El impacto dependerá del consumo, del tipo de vivienda y, especialmente, de la tarifa y el contrato que tenga cada consumidor.
Pero el golpe del gas puede ir más allá de quienes lo utilizan para calentarse. Aquí comienza el efecto dominó.
España utiliza centrales de ciclo combinado que queman gas para producir electricidad cuando otras tecnologías no son suficientes para cubrir la demanda. Cuanto más caro sea ese gas, más caro resulta generar electricidad con estas centrales, lo que puede presionar al alza el mercado eléctrico y terminar reflejándose, en mayor o menor medida, en la factura de la luz.
Los mercados ya anticipan esa tensión. Los futuros de la electricidad en España para el cuarto trimestre han pasado de 91,2 euros/MWh en mayo a 127,25 euros, cerca de un 40% más en apenas tres meses.
Y el efecto puede continuar por toda la economía. Energía más cara significa mayores costes para industrias, comercios y empresas. Costes que, si se mantienen, pueden acabar trasladándose a los precios.