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La pesca de bajura, al límite: "Por menos hace unos años íbamos a la huelga"

El combustible añade hasta 4.000 euros mensuales a la factura de un cerquero y duplica el gasto de un barco pequeño. La subida del precio del pescado no compensa.

Sauro Martínez nos lo explica desde Sanxenxo. Su barco, con una tripulación de tres o cuatro personas, necesita ahora unos 700 euros de combustible a la semana. "Antes gastábamos 300", cuenta. Y la previsión para el invierno es todavía más preocupante: "Mil euros semanalmente, fácil", añade el Patrón Mayor de la Cofradía de pescadores de Sanxenxo.

No solo ha subido el combustible. También el cebo. Antes costaba entre 60 y 70 céntimos el kilo. Ahora ronda 1,40 o 1,50 euros. Un barco puede utilizar entre 100 y 120 kilos a la semana.

"El gasto se nos está yendo muchísimo", resume Sauro

La cuenta es especialmente complicada para la pequeña flota. Hay pesquerías que obligan a desplazarse más lejos y permanecer más horas en el mar. El consumo aumenta, pero el precio de venta no necesariamente lo hace.

"Hay veces que no compensa salir", explica. "En algunos puertos ya hay barcos amarrados. Otros se lo están planteando", concluye.

La misma cuenta, multiplicada por el tamaño del barco, se echa en Porto do Son, en A Coruña. Eduardo Carreño es patrón, armador y marinero de un cerquero de 23 metros. De su barco dependen doce personas.

Consume entre 6.000 y 10.000 litros de gasóleo al mes, dependiendo del trabajo y de las condiciones del mar. Hace cuatro o cinco meses pagaba alrededor de 70 céntimos por litro. La última carga la pagó a 1,17 euros.

Con un consumo de 8.000 litros, son 3.760 euros más al mes. "De que te queden 20.000 euros de beneficio a que te queden 4.000 es una barbaridad", dice Eduardo.

Y no se ha reducido ninguna de las facturas que llegan cada mes. Solo la hipoteca del barco son 5.600 euros. A eso se suman salarios, Seguridad Social, seguros, mantenimiento y el resto de los costes de explotación. Mientras tanto, el precio en primera venta sigue sin acompañar.

Si los costes suben y el pescado no lo hace en la misma proporción, el beneficio desaparece. Es una situación que las cofradías gallegas llevan meses denunciando. Esta semana han vuelto a reclamar que las ayudas por el incremento del combustible se ajusten al coste real que soportan los barcos. El sector considera que las compensaciones no están resolviendo el problema de fondo.

Porque tampoco quieren depender de ellas. "Nosotros queremos trabajar, no vivir de ayudas, exigimos que cada decisión que se tome no nos arruine aún más", afirma Eduardo.

Galicia tiene la mayor flota pesquera de España, con más de 4.000 buques. Y lo que ocurre en estos barcos refleja una tensión que atraviesa buena parte del sector: cada vez es menos rentable.

"Me parece muy extraño que estemos tan tranquilos", señala Eduardo Carreño. Recuerda que en otras ocasiones, con incrementos menores, el sector llegó a parar. "Por menos hace unos años íbamos a la huelga. Ahora la amenaza es silenciosa, pero igual de letal, o más", sentencia.