ESTRECHO DE ORMUZ
El encarecimiento del combustible y las tensiones en Oriente Medio obligan a aerolíneas a tomar medidas, aunque España mantiene por ahora el suministro garantizado. Todo depende de un punto clave en el mapa: el estrecho de Ormuz. Si no recupera la normalidad, el impacto en el transporte aéreo podría ser solo cuestión de tiempo.
El temor ante una crisis energética sobrevuela los aeropuertos europeos. Mientras el mundo observa con cautela los próximos movimientos tras el acuerdo de alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, las consecuencias de la guerra siguen impactando en los mercados. Uno de los perjudicados, el sector aéreo, que sufre falta de queroseno, precios disparados y restricciones.
En Italia, varios aeropuertos ya han comenzado a racionar combustible para garantizar la operatividad. Aunque las autoridades insisten en que no hay motivo para alarmarse, informan que el suministro de combustible está garantizado hasta finales de mayo. Esta situación enciende las alarmas, por lo que aerolíneas como Lufthansa o Ryanair ya han contemplado recortes de operaciones si la crisis se prolonga.
El problema tiene un origen claro: el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del petróleo mundial. Sin ese flujo constante, el suministro de queroseno, que es clave para la aviación, empieza a tensionarse. Desde la IATA, el Director general Willie Walsh advierte de que incluso si se reabre el paso, "aún tardaría varios meses en recuperar el nivel de suministro necesario".
En este escenario, algunas compañías ya preparan planes de contingencia: priorizar rutas, encarecer billetes o incluso cancelar vuelos si el combustible escasea. Inés Cardenal, portavoz de AICE, explica que en países como Italia o Reino Unido, "ya han reportado algún problema de suministro de queroseno, y tienen mayor dependencia de las importaciones para abastecerse".
Pero este, por el momento, no es el caso de España. El mensaje es de calma debido a que del total de las importaciones de crudo, solo el 11% procede de Oriente Medio. "El 80% del queroseno de aviación que se consume en nuestro país, esta producido en las refinerías que se encuentran en lo largo y ancho de nuestra geografía", precisa Javier Gándara, Presidente de ALA.
"Las refinerías españolas están maximizando la producción de queroseno para abastecer al mercado", asegura Inés Cardenal. Si embargo, esto no significa que España sea inmune. Si otros países europeos reducen operaciones o sufren desabastecimiento, el impacto se trasladará inevitablemente a nuestro país: "No quita que sí que podría afectar a los vuelos de todos esos sitios hacia España", advierte Gándara.
Por ello, algunas aerolíneas como Volotea ya han dado los primeros pasos: ajustar rutas, subir los precios e incluso cancelar vuelos. Sobre la mesa, un escenario que empieza a dibujarse: menos vuelos, billetes más caros y rutas priorizadas. Y el CEO de la aerolínea Ryanair, Michael O'Leary, ya advirtió que no lo descarta si la situación empeora: "Tendremos que empezar a plantearnos cancelar algunos vuelos o reducir la capacidad".
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