AL MAL TIEMPO BUENA CARA
Dice el refrán que 'al mal tiempo buena cara', y esa parece ser la filosofía que predomina últimamente en el mundo de la publicidad. Los creativos apelan al optimismo, a la unión y al coraje para salir juntos de esta difícil situación.
La idea no es nueva. Las grandes campañas publicitarias, desde que empezó la crisis, han buscado de una u otra manera animar a los consumidores a luchar contra las adversidades.
¿Que las cosas vienen mal dadas y el hijo tiene que regresar a casa sus padres? Pues entonamos un himno de letra pegadiza. ¿Que la prima de riesgo y el paro se disparan, y la bolsa se tiñe de números rojos? Pues nos vestimos también de rojo, coreamos el mítico '¡a por ellos!' y redescubrimos todo lo bueno que nos une.
Pero ¿resulta útil publicitariamente esta estrategia? Pues depende de la campaña. "El cliente, en definitiva, tiene que terminar identificándose con ella".
Encontrar una vivienda asequible en el centro de las grandes ciudades españolas se ha convertido en una misión prácticamente imposible. Ante los precios disparados en distritos céntricos de Madrid o Barcelona, miles de familias, jóvenes e inmigrantes han trasladado su búsqueda hacia la periferia, históricamente más barata.