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Moluscos

Las altas temperaturas del agua este verano matan 500.000 kilos de mejillón del delta del Ebro

Los productores de este molusco barajan, como alternativa, potenciar el cultivo de ostras.

Antonio Vergés lleva más de 30 años dedicándose al cultivo del mejillón en el delta del Ebro. Le viene, nos cuenta, de tradición familiar. Explica que desde hace unos años, notan las consecuencias devastadoras del cambio climático en las bahías, y asegura que cada vez se ceba más con ellos. Y es que al sacar las cuerdas de las bateas a la superficie, el panorama es desolador. "Todas vacías, ni una semilla".

Calculan que las pérdidas son de cientos de miles de euros. "En mi caso las pérdidas son de unos 80.000 kilos de cría y supone más de 150.000 euros", relata con impotencia a un equipo de Antena 3 Noticias. El causante de esta situación son las altas temperaturas que ha alcanzado el agua, y de forma persistente, este verano. "Hace dos meses que estamos a más de 28 grados esto es un mar tropical, y el mejillón no resiste esos grados", asegura Gerardo Bonet, gerente de Fepromodel, la Federación de Productores de Moluscos del Delta del Ebro.

Asimismo, añade que "se han perdido 500.000 kilos de mejillón comercial y lo que es la cría del mejillón, que es lo que estaba preparado para la próxima campaña, la hemos perdido toda".

Relatan que algunos mejilloneros han visto reducidos sus cultivos entre un 60 y un 80%. De hecho, en esta zona han pasado de producir más de 4 millones de kilos de mejillón a recoger ahora 2,5 millones. Recorremos parte de la bahía del Fangar y algunos productores dicen que están desolados "se quitan las ganas de trabajar, los ánimos están por los suelos". Ahora, con la falta de semilla del molusco tendrán que comprarlas a Grecia o a Italia, algo que supone un sobrecoste para ellos y temen que puedan subir los precios.

"El año pasado lo estábamos pagando sobre 1,25 € el kilo o 1,30 € este año igual nos lo suben a 2 euros" afirma Santi Tomás, presidente de Fepromodel. Como alternativa están barajando potenciar el cultivo de ostra, que ya se practica en la zona. "La ostra tiene más resistencia al agua más caliente, eso sí, tenemos que hacer que el crecimiento se progresivo para que no colapsemos el mercado" añade Gerardo Bonet.

Un cambio climático cada vez más letal y que deja consecuencias devastadoras en el parque natural del Delta del Ebro.