Agricultura
Los agricultores alertan del precio del melón y la sandía: "Llevamos todo el verano por debajo del coste de producción"
Con la vuelta al colegio y el regreso a la rutina después del verano, los agricultores confían en que también cambien los hábitos de consumo de las familias y aumente la demanda de fruta. El sector atraviesa semanas complicadas por los bajos precios en origen, especialmente en productos como el melón y la sandía.
Juan Pérez San José, agricultor y cuarta generación de una familia dedicada al campo, conoce de primera mano las dificultades que atraviesa actualmente el sector. Después de toda una vida vinculada a la agricultura, asegura que la situación se ha vuelto especialmente complicada durante este verano y que algunos productores están llegando a plantearse si merece la pena continuar con la recolección.
Uno de los productos que más preocupa es el melón. En Chipiona, donde parte de la producción se realiza en invernaderos bajo plástico, los costes son especialmente elevados. Según explica el agricultor, producir un kilo puede suponer alrededor de 80 céntimos, mientras que durante esta semana el precio en el mercado se sitúa entre los 25 y los 30 céntimos por kilo. Una diferencia que deja a los productores en una situación económica muy difícil.
La esperanza de los agricultores es ahora la vuelta al colegio
Ante este escenario, el sector mira ahora a la vuelta al colegio con cierta esperanza. El regreso de los niños a las aulas y de las familias a sus rutinas habituales puede favorecer un mayor consumo de fruta. Los agricultores hacen un llamamiento para que los hogares incorporen estos productos a las meriendas y tentempiés de los escolares, aprovechando además que actualmente pueden encontrarse frutas de calidad a precios asequibles para el consumidor.
La campaña ha sido condicionada por las borrascas
El melón y la sandía se encuentran entre las frutas más afectadas por la situación actual, junto al plátano de Canarias. En el caso de las frutas cultivadas en Andalucía, los productores afrontan además una campaña condicionada por las condiciones meteorológicas. Las borrascas registradas durante el invierno han complicado el desarrollo de la temporada y han contribuido a concentrar la producción en determinados momentos.
A esta circunstancia se suma otro factor que preocupa especialmente al sector: la competencia de productos procedentes de otros países. Mercados como Brasil, Marruecos, Sudáfrica y Senegal pueden ofrecer costes de producción inferiores, lo que repercute en los precios y dificulta la competencia de los agricultores españoles.
Desde el campo consideran que la entrada de producto extranjero puede estar justificada cuando la producción nacional no es suficiente para cubrir la demanda. Sin embargo, cuestionan que se recurra a importaciones cuando existe fruta española disponible, ya que, a su juicio, esta situación termina perjudicando directamente a los productores locales.
En este contexto, los agricultores reclaman también una mayor atención por parte de los consumidores a la hora de elegir qué productos comprar. Una de las principales recomendaciones es revisar detenidamente el etiquetado y comprobar el país de origen de la fruta. No basta con fijarse en dónde ha sido envasada: lo importante es conocer dónde se ha producido.
Con el inicio del curso escolar, el campo espera que el consumo de fruta recupere fuerza y que esa mayor demanda contribuya a una mejora de las cotizaciones. Para los agricultores, septiembre llega con la esperanza de que el cambio de hábitos y una mayor apuesta por el producto nacional permitan aliviar una campaña marcada por los bajos precios.