EN CANADÁ
Una presa del tamaño de ocho campos de fútbol fue descubierta, por casualidad, por un científico. Han trabajando en ella varias generaciones de castores y no parece que vayan a parar, porque siguen trabajando.
Tras recibir las células de un donante con una singular mutación genética, el estudio asegura que el paciente sigue sin rastro del virus en su organismo.