Capítulo 74
Kazim toca fondo: arruinado, solo y humillado por la hija a la que abandonó en su enfermedad
El karma ha llegado para Kazim. Sin dinero, sin casa y abandonado por Zerrin tras haberle quitado todo, el que fuera el temido patriarca de los Sanli ha reaparecido en la miseria absoluta.
Seyran no olvida ni perdona. En estos dos años de lucha contra su enfermedad, su padre no la llamó ni una sola vez para saber si estaba viva. Por eso, la nueva Seyran ha decidido darle una lección de madurez y desprecio. Primero, le ha ofrecido comida: “Creo que deberíamos sentarnos a la mesa. Vamos a comer primero”.
Mientras Kazim devoraba el plato que su hija le preparaba, no ha podido evitar sacar su antiguo orgullo, quejándose de que sus hijas no le hacen caso y gritando a Esme para que le traiga de beber. Incluso se ha atrevido a amenazar a Seyran por su relación con Sinan: “Si no vas en serio, te juro que vomitaré toda esta comida”.
Pero Seyran ha esperado con calma a que terminara. En cuanto Kazim ha dicho que estaba lleno, ella lo ha hundido con sus palabras: “Ya estás saciado. Hemos cumplido con nuestro deber como hijas. Ahora, puedes irte”.
Seyran le ha dejado claro que esa es la casa de su madre y que no vuelva a intentar entrar sin permiso. Con una fuerza que nunca antes tuvo, le ha advertido que ella volvió de la muerte y que no se hace responsable de lo que le haga si vuelve a molestarla. Kazim, viendo que ya no tiene ningún poder sobre ella, solo ha podido bajar la cabeza y marcharse.
