La canción de la cabecera
Los secretos de la cabecera de En tierra lejana: el vínculo que conecta a la ficción turca con la Guerra Civil española
Con una guitarra española de fondo, la serie tiene un vínculo con España que no tiene ninguna otra ficción turca.
Estos primeros capítulos de En tierra lejana nos han dejado con ganas de más para conocer más a fondo la historia de Alya y del clan Albora. La ficción turca ha irrumpido con fuerza en el prime time de Antena 3, con muchos secretos que iremos descubriendo capítulo tras capítulo.
Antes de llegar a la trama, la cabecera de En tierra lejana nos adelanta toda la tensión y la lucha de poder que veremos en el capítulo, pero en este elemento también encontramos unos secretos que hacen aún más ambiciosa a esta ficción.
La melodía, un vínculo de la serie con España
La cabecera de En tierra lejana tiene una melodía que muchos os puede haber sonado familiar. La guitarra española es inconfundible, santo y seña de nuestra rica cultura, pero los acordes melancólicos nos evocan a una época pasada.
Porque lo que suena durante la cabecera de En tierra lejana es una versión de ‘Concierto de Aranjuez’, una composición musical para guitarra compuesta en 1939 por Joaquín Rodrigo, en el que se evoca de manera melancólica el período de la Guerra Civil Española.
La letra, interpretada por Sezen Aksu
La letra de la cabecera es interpretada por Sezen Aksu, la reina del pop turco. Con su dulce voz, interpreta ‘De Mardin’, canción que lleva el nombre de la ciudad turca donde se desarrolla la historia de En tierra lejana.
Se trata de una poderosa reflexión sobre la ciudad de Mardin, situada en el sureste de Turquía, y las historias de sufrimiento y resistencia que alberga. Sezen Aksu utiliza esta canción para dar voz a las mujeres de Mardin, cuyas vidas están marcadas por el dolor y la lucha desde una edad temprana, y todo esto se ve reflejado en la letra:
Ay Mardin, eres la estrella que llora en el monte Nemrut. Donde la sangre de las mujeres se vierte, aún siendo niñas. Donde se intenta esconder el pecado tiñendo con henna los cabellos.
Ay Mardin, soy la voz que rompe tu silencio, yo, que he sido testigo, de la sangre derramada, de los que huyeron para salvar la vida. De aquellos que, al igual que el fuego, dieron su luz a la ceniza, igual que el ave Fénix.
