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Bahar acepta el encargo más difícil de Rengin: controlar todos sus bienes si muere en la operación

Rengin está contra las cuerdas. Al borde de una operación a vida o muerte por su tumor cerebral, la ginecóloga ha tomado la decisión de confiarle toda su fortuna a Bahar para asegurar el futuro de su hija.

La situación de Rengin es crítica. La doctora se ha mostrado fría y realista, convencida de que sus posibilidades de sobrevivir son muy pocas. Aunque Bahar ha intentado animarla y le ha pedido que sea optimista, Rengin solo podía pensar en una cosa: qué pasará con Parla si ella muere. La ginecóloga le ha confesado a su compañera que no quiere que la niña sepa nada de la operación y que piensa inventarse que tiene un seminario en el extranjero para marcharse sin despedirse.

Sin embargo, lo más impactante ha sido la condición que Rengin le ha puesto a Bahar para aceptar entrar en el quirófano. La ginecóloga le ha pedido a Bahar que acepte todos sus bienes y su dinero a su nombre. Rengin tiene pánico a que, tras su muerte, Parla se quede destrozada y malgaste toda la herencia o haga un mal uso del dinero por el dolor.

Bahar, completamente en shock, se ha negado al principio a aceptar algo así. "No puedo aceptar todos tus bienes", le ha dicho. Pero ella ha sido muy clara: si Bahar no acepta controlar el dinero para dárselo a Parla poco a poco cuando esté preparada, ella no se operará. Ante este chantaje emocional y por el bien de la salud de Rengin, Bahar ha tenido que aceptar el trato.

Mientras tanto, en el hospital, los nervios han estallado. Parla se ha enterado de la gravedad de su madre tras escuchar una conversación ajena y ha perdido el control al encontrarse con Rengin. ¿Logrará la ginecóloga salir de la operación y recuperar sus bienes, o se quedará Bahar con la responsabilidad de criar a Parla y gestionar su fortuna?