ALEJO SAURAS ES

Santi, el bala perdida

El pequeño de los Navarro es atractivo, simpático y encantador. Y también inconstante, disperso e irresponsable. Un inmaduro incapaz de centrarse o apechugar con sus decisiones, que nunca toma después de sopesar los pros y los contras, sino a lo loco, por impulsos.

Alegre, optimista y disfrutón, Santi es el colega ideal, el alma de la fiesta, pero ay de ti como necesites algo de él: con Santi, simplemente, no se puede contar. Y no porque él no quiera, es generoso, amable y cariñoso, y siempre que promete que va a hacer algo, es el primero que se lo cree. Pero luego pasan cosas. Accidentes, despistes, asuntos urgentes que requieren su atención inmediata… la vida, que es impredecible. Sobre todo la suya.

El caso es que, por mucho que te la juegue una y otra vez, es difícil no perdonarle, pues su arrepentimiento siempre es sincero. Mientras Manuel y Concha siempre acaban justificando y defendiendo a su pequeñín, y Eva y Laura no pueden evitar reírle las gracias, Lolo, que es quien más ha sufrido la inconsistencia de su hermano, es el único que está hasta las pelotas, convencido en que tras la fachada encantadora, su hermano lo que tiene es la cara más dura que el roscón del año 98 que tienen expuesto en el escaparate de la pastelería.

Santi adora las celebraciones familiares, lo que no significa que no llegue sistemáticamente tarde, o no se presente, o se presente con alguien que se ha encontrado por la calle.

Inasequible al desaliento, siempre está embarcado en nuevos proyectos, con nuevos amigos de los que habla como si fueran de toda la vida, y siempre, sea lo que sea en lo que está metido, cada vez es la buena, lo que llevaba toda la vida buscando, lo que por fin va a permitirle centrarse y darle algo de sentido a su errático ir y venir. Atrás queda la granja de cría de San Bernardos, la academia de capoeira, el voluntariado en Burkina Faso, el grupo de death metal o el albergue rural ecosostenible en las Alpujarras.

Su compromiso con Rose parece ser otra más de sus aventuras vitales, aunque todo hay que decirlo, ella es perfecta y todos (incluso Lolo) al final creerán, que esta vez, por fin, Santi está en camino de encontrarse a sí mismo. Pobres incautos.

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